La Cofradía de la Alubia de Tolosa vivió ayer la fiesta de su XXIII Capítulo en la que entronizó a sus nuevos cofrades de honor y se contagió del ambiente precarnavalero que se vive estos días en la villa. Cerca de treinta cofradías de diferentes lugares, la mayoría del País Vasco, pero también de otras zonas, acudieron a la cita. Con sus características capas, los cofrades desfilaron por las calles de la villa, acudieron al acto central de entronización celebrado en el salón de Plenos del Ayuntamiento, disfrutaron del concierto de carnaval en la plaza Verdura y culminaron la jornada con una gran alubiada en el restaurante Frontón.
Con un ceremonial y curioso juramento, los nuevos cofrades posaron sus manos sobre una simbólica olla de alubias de Tolosa y se comprometieron a «defender la babarruna y a que las ventosidades que produzcan sirvan como tributo a sus bondades». También se comprometieron a «defender las alubias de intrusismos y malas compañías», a «plantarlas, al menos una vez», y a «cocinarlas con cariño, dándoles el punto justo». Este año fueron nombrados cofrades de honor, el montañero Asier Izagirre, el escritor Mikel Gotzon Telleria, la Cofradía del Salmón del Bidasoa, el grupo scout San Bernardo y el restaurante Beti-Alai. También se designaron 'cofrades predilectos' a Edurne González y José Antonio Zalacain, y hubo una mención de recuerdo para tres cofrades fallecidos: Luis Garmendia, Agustín Jáuregui y José Mari Goñi. Asimismo, se nombraron dos cofrades de número: Irati Urretabizkaia Alonso y Ainhoa Gómez Izagirre. La ceremonia fue presidida por José Miguel González Elósegui, Gran Maestre de la Cofradía de la Alubia, y por el alcalde de la localidad, Ibai Iriarte.
La presentación de la biografía y de los méritos de cada uno de los cofrades distinguidos fue realizada en euskera, castellano y francés por Edurne Larraza y Mireille Bruneval. Todos los cofrades asistentes al acto fueron recibidos a las diez de la mañana en el café Frontón, donde disfrutaron de un almuerzo en compañía de los txistularis. Después de desfilar por los lugares más emblemáticos de la villa y asistir al acto oficial en el Ayuntamiento, disfrutaron de un aperitivo en diferentes sociedades antes de asistir al concierto de carnaval y posteriormente a la comida del restaurante Frontón, donde además de alubias pudieron degustar un menú compuesto por morcilla de Beasain, guindillas de Ibarra, berza, tocino y costilla, y queso de Idiazábal. No faltó el tradicional baile final.
La entidad que surgió para defender el más preciado producto gastronómico de Tolosaldea celebró un año más, en definitiva, con solemne ritualidad y grato ambiente la habitual fiesta de su Capítulo. Y ya se prepara para la siguiente.