Peor incluso que la sensación térmica es la sensación de que este frío que soportamos ha venido para quedarse y nunca terminará de dejarnos. Para que surja un pensamiento de este tipo son necesarios muchos días con temperaturas mínimas por debajo de cero, que es precisamente lo que está sucediendo en este mes de febrero. No ocurría algo parecido desde hace 29 años.
Margarita Martín, directora de la Agencia Estatal de Meteorología en Euskadi (Aemet), señala que «no es frecuente» que se registren tantos días seguidos con temperaturas tan bajas en febrero. Los años en los que se ha producido esta situación y de los que se tiene constancia documentada son contados y se remontan al pasado siglo. Meses como el que estamos padeciendo hicieron acto de presencia en 1929, 1932, 1940, 1956 (cuando se batieron todos los récords de temperatura mínima en el País Vasco), y 1983. Además del frío intenso, todos ellos tuvieron en común más de diez días consecutivos repletos de temblores.
Tanta perseverancia no es, sin embargo, inusual en otras épocas del año. Suele ocurrir en diciembre, mes en el que se registraron temperaturas gélidas durante un espacio de tiempo prolongado en 2009 y 2010. Y fue a principios de enero de 1971 cuando se batió el récord de frío en Euskadi, con 21 grados bajo cero en Vitoria y Arkaute.
En febrero de 1983 el termómetro llegó a -6º en el observatorio de Igeldo. Tres años después se midieron -5,6º. Han hecho falta otros 25 años para que el frío se aproxime a aquellos niveles en la estación donostiarra. Ocurrió el pasado miércoles, día en el que la mínima fue de 5,3 grados bajo cero. Ayer, el mismo registro fue de -4,2º, lo que supone un ligero alivio, si es que lo supone.
Aeropuerto
Este pequeño respiro no se repitió en el aeropuerto de Hondarribia donde, según los datos facilitados por Aemet, la mínima fue a las 05.50 de la madrugada ayer de 5,6 grados bajo cero. En Zumaia el termómetro cayó a -4,6º y en Elgoibar a -2,3º, mientras que los habitantes de Irun, con -0,9º, y Mutriku, con cero grados, pudieron considerarse afortunados.
En cuestión de frío, Navarra volvió a demostrar ayer que juega en otra división. Bera disfrutó de una relativa buena temperatura con una mínima de -2º, pero en casi toda la comunidad foral el termómetro se desplomó. En Pamplona el mercurio descendió hasta los seis grados bajo cero, lo que fue hasta placentero comparado con las mínimas de Navascués (-12,9º), Betelu (-10,1º) y Eugi (-9,5º).
De momento se prevé que hoy domingo las mínimas desciendan aún más en Gipuzkoa y mañana al fin comenzará a cambiar el panorama, aunque el tiempo dirá si va a ser a mejor. Según Aemet, el anticiclón que tantas quejas ha provocado se retirará hacia el Atlántico Norte y las temperaturas subirán varios grados, sobre todo las mínimas. A cambio, el aire se irá cargando de humedad, habrá riesgo de chubascos y a la bufanda habrá que añadirle el paraguas. Será el martes cuando el cielo se desate y caerán precipitaciones generalizadas en forma de chubascos, granizo y fuertes rachas de viento.
El único consuelo es que en otros lugares están peor. En el resto de Europa, donde desde hace quince días se registran temperaturas extremas e intensas nevadas, especialmente en el centro y el este del continente han muerto de frío decenas de personas.