El gobierno municipal aprobó ayer el proyecto de Presupuestos 2012 con una reducción general de los gastos del 10,7% respecto al año pasado. La administración local se aprieta el cinturón ante la reducción de ingresos y se queda con poco dinero para inversiones. Este capítulo se reduce un 38,4% y exigirá de una apelación al crédito para poder financiarse. El borrador de las cuentas municipales será entregado el lunes a los grupos de la oposición en la Comisión de Hacienda para iniciar el trámite de enmiendas. No es previsible que el documento llegue al Pleno antes de abril. Bildu necesitará del apoyo de al menos otro grupo para que los Presupuestos salgan adelante.
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó ayer el proyecto de Presupuestos municipales 2012 cuyas líneas generales fueron presentadas en rueda de prensa por el delegado de Hacienda, Jabier Vitoria, quien estuvo acompañado por otros tres concejales de Bildu: Ricardo Burutaran, Nora Galparsoro y Jon Albizu. El alcalde no acudió por estar de viaje en la ciudad hermanada de Wiesbaden.
«Son unas cuentas prudentes que invitan a la austeridad y que están condicionadas por el grave contexto de crisis económica», adelantó Vitoria. El Ayuntamiento se ve obligado a hacer una dieta de adelgazamiento porque merman los ingresos corrientes (sobre todo los que provienen de la Diputación) y los ingresos de capital (venta de parcelas, operaciones urbanísticas...) son casi una especie en extinción -los socialistas les volvieron a recordar ayer que «el dinero no llega por arte de magia, hay que trabajarlo»-. El presupuesto consolidado (el que incluye las cuentas de sociedades y organismos autónomos) bajará de 393,7 a 351,5 millones de euros, un 10,7%. El gobierno prevé un ahorro corriente de 1,3 millones de euros que destinará a pagar parte de la aportación foral de 2009 que aún debe devolver a la Diputación. Ingresos y gastos corrientes bajan, pero más los segundos que los primeros. Aunque el Ayuntamiento va a sufrir un recorte de aportaciones del Fondo Foral de Financiación Municipal, estos menores ingresos se compensarán con la subida de impuestos directos y tasas con los que prevé recaudar 5,7 millones de euros más.
En el gasto corriente, el gobierno municipal recorta un millón de euros de los gastos de personal (1,3%), prácticamente mantiene los gastos del capítulo 2, se reducen 3,2 millones de las transferencias a sociedades y organismos autónomos, se recorta un 10% las subvenciones a asociaciones, y se reducen a la mitad las subvenciones de Alcaldía. «Incrementamos los programas de barrios y participación, servicio a personas mayores e inserción social. El gasto en materia social es prioritario y debe quedar fuera de los recortes», explicó Vitoria.
Bildu reserva 40,1 millones de euros a inversiones en 2012, que el delegado de Hacienda no desglosó aunque apuntó que se destinarán a Txomin Enea y otras actuaciones en materia de VPO, a las intervenciones a llevar a cabo en Martutene, Loiola y Txomin en el marco del Plan del Urumea, a inversiones de Fomento para la creación de empleo, a Tabakalera, a la «apuesta por los barrios y pueblos», y a la estación de autobuses. ¿Cuál?, ¿la de Atotxa o la de Riberas? Vitoria dijo que se mantienen las mismas partidas previstas el año pasado para la estación de Atotxa (7,3 millones de euros en 2012) para el equipamiento que finalmente se construya en una u otra ubicación. También habrá inversiones destinadas a las boulevarizaciones de Loiola, Añorga y Herrera, al acondicionamiento del edificio Easo (antigua sede de Bomberos), al edificio de la plaza Lasala y a mejoras en los centros escolares. Falta por saber cómo se van a financiar esas inversiones. Vitoria admitió que tendrán que echar mano del endeudamiento (pedir créditos a las entidades financieras). «Nuestra intención es mantener el nivel de deuda viva constante. Nos endeudaremos en la medida de que vayamos amortizando». El delegado no aclaró ayer si el gobierno municipal aprobará un plan económico financiero -así estaba previsto hace unos meses- para tener margen financiero para el conjunto de la legislatura. Lo que sí dejó claro es que «no gastaremos lo que no tenemos». Cómo afectará esta máxima a las inversiones es una incógnita. El año pasado había 60,9 millones de euros de ingresos de capital y solo se realizaron un 25% (todos durante los meses en que gobernó Odón Elorza). Bildu los ha reducido un 39,8% en 2012 (hasta los 36,7 millones) para apostar por una cifra «creíble». Fuentes de la oposición pusieron en duda que este gobierno vaya a lograr esos ingresos de capital, lo que podría comprometer la financiación de las inversiones.