Emilio Ontiveros subraya que «el problema de España es la falta de demanda que tienen sus empresas», por lo que urge a relajar las políticas restrictivas de contención del déficit y recuperar las de impulso de la actividad a nivel europeo «si no queremos vernos abocados a una recesión a la japonesa». Ayer estuvo en San Sebastián invitado a una jornada organizada por Deusto Business School y Elkargi para hablar sobre 'Crisis económica y reestructuración bancaria'.
- ¿Es positivo que el Gobierno haya acelerado la reestructuración bancaria y haya dado apenas cuatro meses a las entidades financieras para que se fusionen?
- Se da la paradoja de que la reestructuración bancaria es una condición necesaria para salir de la crisis pero que puede tener efectos negativos a corto plazo, ya que en ese tiempo las entidades financieras van a estar más pendientes de buscar pareja que de gestionar su negocio.
- O sea que este año volverá a ser catastrófico para el crédito...
- Así parece. Digamos que el sector entra en una etapa de interinidad. Además de las fusiones, la reforma financiera exige nuevos saneamientos, y eso se hace a costa de recortar más el crédito. Aunque no cabe duda de que la reforma hay que hacerla.
- Decía antes que esta reforma es condición necesaria para salir de la crisis, pero supongo que no es suficiente...
- Por supuesto. La reestructuración bancaria no tiene sentido si no sirve en última instancia para favorecer el crédito a las empresas y generar actividad. Y para esto último entran en juego otros factores.
- ¿Cuáles?
- La reestructuración debe ser rápida; Europa debe materializar cuanto antes el pacto fiscal que propuso Alemania; con ese acuerdo sobre la mesa el Banco Central Europeo (BCE) debe seguir abriendo el grifo de la liquidez, e incluso de forma más agresiva comprando deuda pública en los mercados secundarios; se deben utilizar, tal y como propuso Durao Barroso, recursos comunitarios como los del Fondo Social Europeo y los del Banco Europeo de Inversiones para financiar políticas de impulso del empleo; y con todo ello, y dado que los países periféricos están haciendo los deberes y cumpliendo lo que pedía la canciller Angela Merkel, Alemania debería flexibilizar su posición e implantar ya políticas de estímulo económico.
- ¿Ha llegado entonces la hora de moderar la rigidez presupuestaria y de control del déficit y empezar a implantar políticas de impulso de la actividad?
- En efecto. Solo con ajustes y reestructuraciones no saldremos de la crisis, porque tanta rigidez solo nos lleva a más recesión y más paro. Hay que estimular el crecimiento, porque lo que España necesita es que sus empresas reciban pedidos.
- ¿Cuál es el elemento crucial que puede llevar a los gobiernos, y en especial a Alemania, a cambiar su actual rigidez?
- El pacto fiscal europeo, que debe formalizarse cuanto antes.
- Cuando llegue ese momento, ¿cómo debería actuar Europa?
- Sin descuidar los principios de estabilidad presupuestaria, podría retrasar un par de años o tres los objetivos de déficit establecidos. Y los países que pueden, como Alemania o Finlandia, implantar políticas menos restrictivas en su territorio y permitirselas a los demás.
- En el mejor de los casos, y si se dan esos pasos, ¿cuándo podríamos tener síntomas de recuperación?
- Si se hacen las cosas bien y a tiempo, en el primer trimestre de 2013 podríamos abandonar la recesión y hablar de las primeras señales de recuperación.
- ¿Y al contrario? ¿Si se mantienen las políticas restrictivas?
- Nos podemos encaminar hacia una recesión a la japonesa (duró una década, entre 1991 y 2001).
- Pone mucho enfásis en el papel de Alemania, pero ¿qué margen tiene el Gobierno de Mariano Rajoy?
- Ninguno. Lo que debe hacer el nuevo Gobierno es diplomacia económica y hacer ver que España lleva desde mayo de 2010 obedeciendo al protectorado alemán para que nos permitan más flexibilidad.
- Algún efecto tendrán las reformas que se están aplicando: presupuestaria, financiera y laboral...
- Son reformas que hay que hacer pero que no nos sacarán de la crisis porque España no saldrá de ella por sí sola. España necesita que sus empresas reciban pedidos, y para eso necesitamos que crezcan las exportaciones, principalmente hacia Alemania, y que fluya el crédito. Pero como este país siga con sus políticas de ajuste, se puede meter en crecimientos del 0,5% que serían fatales para España. Confío en que Alemania y con ella el conjunto de Europa se dé cuenta de que en ausencia de riesgos inflacionistas y con los países periféricos haciendo los deberes e implantando las reformas que necesitaban, ha llegado la hora abrir la mano y empezar a fomentar el crecimiento.
- Ayer mismo se aprobó la reforma laboral. ¿Servirá para crear empleo?
- No a corto plazo porque lo que necesita España es demanda. Pero va por el buen camino y sienta las bases para que cuando vuelva esa demanda los empresarios tengan menos miedo a contratar.
- ¿El acuerdo con Grecia en torno al segundo rescate puede facilitar el cambio de posiciones?
- La solución al tema griego evita males mayores, porque la ruptura del plan de rescate y una eventual salida del país de la eurozona habría abierto un nuevo frente de preocupación.