Los lienzos que Josep María Sert (1874-1945) realizó para San Telmo sobre distintas actividades, hazañas y creencias del pueblo vasco son algunas de las piezas más emblemáticas del museo donostiarra. Son once lienzos que tienen una extensión total de 784 metros cuadrados y que ocupan el ábside de la iglesia. Ahora, la exposición 'El archivo del modelo' muestra la vanguardista técnica que el artista catalán empleó para recrearlos, ayuda a entender mejor su obra y explica sus esfuerzos para recuperar la pintura mural. San Telmo acoge esta muestra fotográfica que en 2011 se presentó en el Centre d'Arts de Santa Mònica, de Barcelona, pero ahora tiene el añadido de diecinueve imágenes nuevas directamente relacionadas con el proceso de producción de varios de los lienzos. Todas ellas se han restaurado y catalogado, y se muestran por primera vez, dotando a la obra de Sert de una nueva lectura.
Las imágenes relacionadas con los lienzos se han agrupado en la capilla de los Echeverri, a la que se accede directamente desde la iglesia, permitiendo apreciar de este modo tanto los lienzos como las fotos preparatorias de aquéllos. La otra parte de la muestra, instalada en la Nueva Sacristía, reúne 48 imágenes que completan la exposición, entre las que se encuentran las fotografías previas a trabajos realizados por Josep María Sert en París, Bruselas, Barcelona, Florida o Vic.
La comisaria de la muestra, María del Mar Arnús, que con esta exposición quiere destacar el trabajo que Sert realizó para recuperar la pintura mural, explica que el total de estas fotografías es «una obra autónoma que tiene una entidad artística de una rara belleza y que nos explica el proceso de elaboración del conjunto, no tanto a partir de la idea, sino de la experiencia. Esta tiene un valor considerable y condicionante de la forma e iconografía de su arte. Son fotografías que nos revelan una modernidad experimental que contrasta a menudo con el anacronismo de los temas».
Arnús comenta que «Sert se vale de la fotografía, además de para agilizar las lentas sesiones de pose, como método de conocimiento de la expresión del cuerpo humano, para estudiar las perspectivas, el ritmo, la acción de la luz, la composición, la distribución de masas. Así han quedado unas imágenes con unos encuadres sumamente audaces, perspectivas abruptas, gestos y actitudes nada usuales, y una soltura asombrosa en el manejo de los efectos de equilibrio y desequilibrio».
Estructura de la obra
A la hora de tratar sobre las imágenes la comisaria comenta que «en algunas de estas fotografías aparecen reforzados los contornos mediante el dibujo, en otras acentuadas las líneas de fuerza, en otras emborrado el bromuro, otras desenfocadas o cuadriculadas a lápiz. Además de poseer un carácter estético en sí, ilustran su sistema de construcción, descubren la estructura que subyace a una obra sumamente elaborada. Muestran la metamorfosis que experimenta la obra. Y aún más, la fotografía a su vez aflora en su pintura, no solo en cuento a la ausencia de color, a través de ese efecto de claroscuro que tiene su paralelismo en el cliché fotográfico, sino en las instalaciones disparatadas que conforman gran parte de su iconografía».
La imágenes recogen los escenarios a base de teatrillos fabricados en el taller con figuritas de pesebres, maniquíes o figuras de madera. En muchas ocasiones también empleaba modelos humanos, especialmente a su ayudante Leonard Mancini, a quien obligaba a hacer mucho ejercicio para que mantuviera la musculatura que quería dotar a sus personajes. «Tenía un equipo fijo de colaboradores a los que fue instruyendo y estuvieron trabajando con él muchos años». En concreto las fotografías de la exposición pertenecen al archivo de Mancini.
Sert diseñó su propio taller en 1921 «y muy pocas personas tenían acceso a él porque ahí guardaba sus secretos de cocina y era donde recreaba sus escenas. Todo le servía para crearlas: animales disecados, juguetes mecánicos, libros, objetos exóticos, caracolas, listones de madera, construía escaleras, rampas... Todo ello nos remite a un mundo extraño y extravagante, incluso grotesco y grosero a veces, esperpéntico, con el fin de estudiar la construcción de la obra».
La directora del museo Susana Soto, comentó que «nos hubiera gustado exponer también los grandes bocetos de los murales que tenemos en nuestro almacén, pero en marzo se inaugura una amplia antológica sobre Sert en el Petit Palais de París, nos los han pedido prestados y creemos que estaba bien que hubiera una presencia nuestra en esa exposición».