El hotel-talasoterapia Zelaia permanece cerrado este fin de semana y si no cambian las cosas cerrará también en los siguientes dos fines de semana. La plantilla de 20 empleados decidió ir a la huelga los tres últimos fines de semana de febrero para denunciar el despido de «cinco o seis empleados». La dirección ha respondido con el cierre patronal los fines de semana referidos, a lo que se une la petición de un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) al 100% entre semana.
El conflicto laboral surgió en verano de 2011 cuando la empresa despidió a nueve empleados y decidió subcontratar los servicios de cocina y camareros. «Las pérdidas económicas derivadas de la crisis nos obligó a ello», sostienen desde la dirección de la empresa, representada por el subdirector José Ramón Ezquerra y el accionista Juan Mari Ceberio.
La decisión de recortar la plantilla en otras cinco o seis personas no fue bien recibida por el grupo de trabajadores. «Sin tan mala es la situación económica, estamos dispuestos a ofrecer alternativas. Propusimos un ERE pero no recibimos ninguna respuesta por parte de la dirección. Por ello, la pasada semana decidimos ir a huelga en los tres últimas semanas del mes», comentó Zigor Gazpio, del sindicato ELA. La respuesta de la dirección fue inmediata: decretar un cierre patronal para los citados fines de semana, a lo que se añade la petición de un ERE al 100% para el resto de la semana. La medida adoptada por la dirección ha sido denunciada por los trabajadores en la Delegación e Inspección de trabajo, así como en el juzgado pertinente.
Desde la dirección de Zelai se subraya una y otra vez los malos obtenidos en los últimos años. «Parece que los trabajadores no se dan cuenta que estamos en crisis. La crisis ha golpeado con fuerza. Veníamos con pérdidas y estas se han agudizado en los últimos meses. Solo el pasado año tuvimos 400.000 euros en pérdidas. A lo largo de estos años hemos tomado distintas medidas y al final, para poder equilibrar las cuentas, hemos tenido que recortar la plantilla. Una asesoría laboral nos aconsejó rebajar el grupo a 14 trabajadores».
No conforme con esta decisión, los trabajadores propusieron entrar en una ERE. A partir de este momento las versiones son contrapuestas. La dirección sostiene que los trabajadores no esperaron a recibir una respuesta antes de ir a la huelga; los trabajadores denuncian que la respuesta de la dirección fue el despido de otros dos empleados.
La dirección de la empresa justifica el cierre por el perjuicio que ocasiona la huelga. «Facturamos un 90% los fines de semana. Este mismo fin de semana teníamos 200 reservas a las que hemos tenido que llamar uno a uno. Entre semana no llegarán a 10 las personas que acuden». Los trabajadores responden que «todas estas reservas se realizan de lunes a viernes», y que tienen que «trabajar para tener todo preparado para el fin de semana. Además de ir en contra de nuestro derecho a la huelga, la dirección propone un ERE que nos dejaría sin sueldo».
Según los trabajadores, la única medida adoptada por la dirección ha sido la reducción de plantilla. «No han querido mejorar las instalaciones o, al menos, mantenerlas. No han hecho nada para atraer nuevos clientes. El centro, abierto hace 12 años, llegó a tener, según los trabajadores, una cuarentena de empleados, que se ha visto reducido a 22 (20 trabajadores, más dos directivos). La política de la dirección es reducir plantilla y subcontratar servicios. Los trabajadores no estamos de sobra; lo único que quiere la dirección es empeorar las condiciones laborales», denuncian.