La Liga Femenina tiene dos semanas de doble jornada, por lo que toca contar tanto lo que sucedió como lo que va a pasar. De lo segundo, la cita del Hondarribia-Irun es hoy a las doce visitando al Celta de Vigo que juega de prestado en Villagarcía de Arosa. De lo primero, hay que repasar la victoria del miércoles ante el Obenasa en Hondartza (78-55).
Los dos equipos llegaron empatados a la cita e igualado fue el partido. Las bidasotarras lograron dos ventajas de nueve puntos (29-20 y 45-36), pero en los dos casos reaccionó el Obenasa con el 31-31 del descanso y el 45-45 poco antes de acabar el tercer cuarto.
El tercer intento también parecía fallido (de 54-45 a 54-51) pero finalmente al Hondarribia-Irun le entró la quinta marcha y se fue hacia ese triunfo por dieciocho puntos. Dos veces han ganado las bidasotarras a las navarras, por lo que la distancia en la clasificación es de un partido pero realmente son dos por el average particular.
Un gran paso adelante
El Hondarribia-Irun está ahora un punto por encima del Obenasa y del Celta al que visita hoy. Para Pepelu Mujika, «la victoria es muy importante porque con ello los equipos de nuestra liga no han ganado en nuestra cancha. Estamos en el buen camino y ahora alguna victoria fuera que nos dé estabilidad. Sin duda este triunfo es un primer paso y además la diferencia de 18 puntos nos viene muy bien. Al final estábamos pidiendo más canastas porque el average general puede tener incidencia al final de temporada».
Recuerda el pasaitarra que «queda mucha liga y el Obenasa tiene equipo como para ganar más partidos. No nos podemos confiar».
Sobre el partido, Mujika considera que «cuando no hacemos un juego colectivo, cuando nos obsesionamos en botar, no somos el equipo que puede anotar más o menos con facilidad. Hay veces que las ganas que tienen las jugadoras por ganar nos pasan factura. Hicimos dos tirones y no nos pudimos escapar, pero el último tirón fue suficiente para ganar».
Recuerda el entrenador que «el equipo está intenso, está bien. La dinámica del grupo es buena, pero todavía quedan muchos deberes por hacer, queda mucha liga». Concretamente, ocho. Y jugando en ellas ante rivales directos como el Celta de Vigo, el Caja Rural y en la penúltima jornada, ante el colista Ibiza.
El Celta, sin pabellón
Una huelga de los trabajadores del polideportivo donde habitualmente juega ha dejado al Celta de Vigo sin cancha y el partido se jugará en Villagarcía de Arosa, a sesenta kilómetros.
Pepelu Mujika considera que «afrontamos con optimismo y con más tranquilidad. Vamos con esa pequeña ventaja, la moral más alta y a ver si podemos hacer un buen partido. Va a ser difícil porque para el Celta es una final. Si ganamos, completaríamos una semana excepcional».