No olvidarán con facilidad la noche de ayer. Rodeados por el humo y las llamas, vivieron momentos de máxima tensión. «No podíamos respirar. Veíamos el resplandor del fuego. Nos resultaba imposible llegar a la puerta. Al final, nos hemos refugiado en la terraza. Claro que hacía frío, pero nos hemos abrigado con mantas», explicó ayer un vecino de un edificio de nueve plantas de San Sebastián donde de madrugada se desató un incendio que calcinó una vivienda. La única persona que residía en la casa, una mujer de 85 años, fue evacuada a un centro sanitario a causa de la intoxicación de humo que sufrió. «Cuando la sacaron del piso se hallaba consciente», explicó otra vecina.
Fuentes de los Bomberos y de la Guardia Municipal de la capital guipuzcoana informaron de que el fuego se inició en el octavo piso, letra C, del número 3 de la calle Amezketa, en el barrio donostiarra de Amara. En el momento de los hechos, en el piso se encontraba la dueña de la casa, que al percibir un foco de fuego accionó la telealarma, un sistema de alerta para personas mayores. Minutos después acudieron al lugar dotaciones de la Guardia Municipal, Ertzaintza así como efectivos de los bomberos de la capital guipuzcoana.
Testigos presenciales indicaron que fue un policía local, que precisamente reside en el mismo portal y que en el momento de los hechos se hallaba de servicio por la ciudad quien de varias patadas echó la puerta de la vivienda abajo. El policía, junto con agentes de la Ertzaintza, accedió posteriormente a la casa y rescató a la mujer. La víctima fue trasladada a una ambulancia de Osakidetza, cuyos sanitarios le atendieron antes de proceder a su evacuación al hospital, donde a mediodía se encontraba en la UVI.
En los minutos siguientes, las llamas adquirieron proporciones de consideración y se propagaron al resto del piso. Los equipos de extinción tuvieron que combatir el fuego desde un vehículo especial que desplegó la escala hasta la octava planta. Después de casi una hora de labores, los bomberos lograron sofocar el fuego. Eran las 6.40 horas.
A consecuencia del suceso, el piso quedó prácticamente calcinado. Igualmente, otras casas de la misma planta así como los pisos superiores e inferiores sufrieron daños debido al humo y también por las altas temperaturas que se alcanzaron, además de por efecto del agua que se empleó para sofocar el incendio.
Una vez extinguido el fuego, los bomberos procedieron a remover los escombros que se habían acumulado dentro de la casa y antes de abandonar la zona colocaron un candado en el puerta. La Guardia Municipal acordonó la zona, por si pudiera desprenderse algún elemento del edificio a la calle.
Agentes de la Unidad de Investigación de Incendios de la Guardia donostiarra efectuaron una inspección del piso y de acuerdo a las primeras averiguaciones pudieron determinar que el fuego fue fortuito. Esta unidad está compuesta por personal especializado y de amplia experiencia, que ha esclarecido los incendios más importantes que se han registrado en la capital.
Los expertos, a la vista de las evidencias halladas, pudieron determinar que el fuego pudo comenzar en un radiador eléctrico que, al parecer, hizo que ardiera alguna prenda, una cortina o una manta que se hallaba próxima.
«Me despertó el olor»
Vecinos del edificio en el que tuvo lugar el suceso indicaron que fue el olor a quemado lo que les alertó. «Me había levantado un poco antes al baño y aún no había cogido el sueño cuando he percibido el olor a quemado. He llamado a mi mujer, hemos cogido a la niña y cuando hemos tratado de salir teníamos ya la casa llena de humo. No podíamos ni llegar a la entrada. El humo venía de la escalera y no teníamos otra alternativa que la de salir a la terraza. Y allí, abrigados con mantas y otras prendas, hemos estado hasta que todo ha pasado. Los bomberos nos han dicho que nos iban a evacuar pero luego nos han comentado que no era necesario», explicó un vecino de la novena planta.
Los vecinos reconocieron que se vivieron momentos de gran tensión. «Los del 9-A, el piso que se encontraba encima de la casa siniestrada, son los que peor lo han pasado. Se trata de un matrimonio con un familiar mayor. Les subían las llamas y el humo. Se han tenido que resguardar dentro del piso. Han permanecido sentados en el suelo, cubiertos con toallas que habían humedecido en agua. Los bomberos les estaban tranquilizando».
Los vecinos explicaron cómo algunos de ellos trataron de socorrer a la mujer que reside en la casa incendiada. «La señora estaba cerca de la puerta pero no podía abrirla. Desde el exterior, nosotros tampoco conseguíamos abrirla. Parece ser que la mujer estaba un poco desorientada y no sabía dónde estaba la salida. Yo le decía que escuchara mi voz y se guiara por el sonido. Al final, ha venido la Policía y a la vista de la situación ha tirado la puerta», explicó una vecina madre de dos niños. «El pequeño estaba en la cuna. Ha venido un ertzaina y se lo ha llevado. Al mayor le he puesto las zapatillas y la chaqueta y hemos salido», añadió.