Andenes vacíos a primera hora de la jornada y niños saliendo del cole a las once de la mañana. Esas dos estampas fueron las características de una jornada de paro parcial de cuatro horas que afectó de forma desigual a los distintos servicios públicos del País Vasco. Una movilización a la que estaban llamados cerca de 100.000 funcionarios y que sacó a la calle a miles de ellos.
El paro estaba convocado por los sindicatos nacionalistas -ELA, LAB y Stee-Eilas-, a los que se sumaron otras organizaciones, así como Bildu y Aralar, contra los recortes a los uncionarios y en defensa de un servicio público de calidad.
La jornada de movilización se dejó sentir a primera hora en los transportes públicos y a partir de media mañana en los centros eductivos, sanitarios y en la administración de Justicia, ya que estaban convocados a horas diferentes. Una situación que se repetía por la tarde, con franjas horarias diferenciadas, lo que sumió en la incertidumbre a muchos usuarios. La falta de carteles alusivos a la huelga en el exterior de algunos puntos neurálgicos sumía aún más en el desconcierto a los muchos despistados que no se habían enterado de la jornada de paro.
Ello no evitó que la misma tuviera un «seguimiento generalizado», según los sindicatos convocantes, que se mostraban «muy satisfechos», mientras que el Gobierno Vasco redujo su impacto hasta situarlo en «bajo». Un desencuentro que se repite en todas las huelgas y que tiene su reflejo en la consecuente guerra de cifras.
Pero más allá de los datos, el paro se visualizó en las calles con unas movilizaciones masivas en las tres capitales, que arrancaron a las 12:30 del mediodía. Según los convocantes, en Donosita participaron unas 7.000 personas, 10.000 en Bilbao y 5.000 en Gasteiz.
En Donostia la marcha contó con la participación de representantes institucionales del Ayuntamiento de la capital guipuzcoana y de la Diputación, que secundaron el paro. Así, se sumaron a la misma el alcalde Juan Karlos Izagirre y el diputado general, Martín Garitano, que estuvieron arropados por los dirigentes de la Izquierda Abertzale Miren Legorburu y Joseba Álvarez. Los manifestantes recorrieron las calles céntricas de la capital guipuzcoana tras una pancarta en euskera con el lema 'En defensa de los servicios públicos. Recortes no', una consigna que también corearon.
En Bilbao participaron los secretarios generales de ELA y LAB, Adolfo Txiki Muñoz y Ainhoa Etxaide, respectivamente, así como el diputado de Amaiur Iñaki Antigüedad.
Tras la manifestación de Bilbao intervino el secretario general de ELA-Gizalan, Igor Izagirre, quien advirtió que los recortes aplicados «llevan a la destrucción de empleo público y quieren marcar referencias para el sector privado».
En la misma movilización, la responsable del área pública de LAB, Arantza Sarasola, consideró que el seguimiento «generalizado es una respuesta proporcional al enfado que tiene la gente». La sindicalista instó a adoptar «otro tipo de políticas públicas» a los partidos que tienen responsabilidad en el Gobierno Vasco, y también solicitó al Ejecutivo central que «no nos impongan y nos digan cuáles son los presupuestos públicos que tenemos que elaborar».