No parece muy propio de los manuales de diplomacia tender una mano mientras la otra mantiene el puño cerrado. Lejos de ceder, jeltzales y socialistas siguen subidos al ring soltando ganchos y directos a costa de la buena o mala salud de las finanzas vascas. Sin embargo, en medio del combate, PNV y PSE, junto al PP, que intenta hacer de árbitro, se fueron durante un momento ayer a su esquina del cuadrilátero para separar el grano de la paja y coincidir en la necesidad de ir más allá y volver a articular un gran pacto de país para hacer frente al verdadero enemigo: la crisis económica y la recesión que asoma ya con fuerza.
El primero en pedir altura de miras fue el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, quien alertó en Madrid de la «urgencia» de adoptar medidas económicas ante la situación «de emergencia» que vive España, por lo que abogó por «reeditar el espíritu de los Pactos de la Moncloa» como respuesta «colectiva» ante una situación que, señaló, requiere «unidad». Su mensaje sigue la línea ya adelantada por este periódico ayer, en la que se avanzó la disposición del PNV a subir los impuestos, y por tanto buscar un punto de unión con el PSE, siempre que el Gobierno Vasco le informara con detalle de la situación de las cuentas vascas, algo que reiteró ayer.
Durante su intervención en los Desayunos Informativos de Europa Press, Urkullu ofreció la colaboración del PNV en Madrid para acordar las medidas necesarias para la reactivación económica, centradas en las entidades financieras, la energía, la política industrial, medidas de ajuste y estímulo y una reforma laboral para promover el empleo.
Junto a ello, Urkullu aprovechó para volver a cargar contra el Gobierno Vasco, asegurando que su herencia va a ser «más deuda, más déficit, más desempleo».
La respuesta del PSE no se hizo esperar. El portavoz del grupo socialista en el Parlamento Vasco, José Antonio Pastor, acusó a Urkullu de trata de desgastar al gobierno de Patxi López, pero «sólo se desgasta a él y a su partido», porque la sociedad percibe un partido que únicamente «quiere recuperar el poder».
Pactos de Ajuria Enea
Más allá del nuevo rifirrafe y al igual que el presidente del PNV, los socialistas también utilizaron la mano tendida. Así, Pastor ofreció a los partidos crear unos «pactos de Ajuria Enea económicos» para afrontar «juntos» los efectos de la crisis económica. Eso sí, como condición, los socialistas consideran imprescindible para poder hablar y acordar que Urkullu cese en sus declaraciones «irresponsables y sin sentido».
Mientras, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, hizo una invitación a los partidos representados en el Parlamento Vasco para aprobar una declaración institucional con el objetivo de «recuperar el crédito» de Euskadi tras las palabras de Urkullu sobre la grave situación económica del Gobierno Vasco. «Yo estoy convencido de que sabe que metió la pata, sabe que hizo daño a Euskadi, pero no sabe cómo sacar la pata, y en política, cuando uno se equivoca, se pide disculpas y se rectifica porque el daño que se hace al país es muy importante», añadió.
En lo que supondría un balón de oxígeno a su socio de Gobierno, tanto político como económico, los populares vascos «no cierran la puerta» a la posibilidad de implantar el 'céntimo sanitario' en Euskadi para aumentar la recaudación, como ha barajado Lakua, lo que, según sus cálculos, aportaría cien millones, que el PNV rebajó ayer a 50.