«Bienvenidos al sexto canto pote». Fue la expresión, entonada con indudable énfasis, con la que el titular del bar Ostadar, de Ordizia, popularmente 'el bar de Pinto', recibió a punto de dar las 20.15 de la tarde del pasado martes a la clientela.
Inacio Pinto, todo un portento de la habilidad para el trato personal, liante donde los haya, ha hecho de esta casa de bebidas un espacio que reúne las condiciones para que pueda surgir cualquier genialidad. Y evidentemente en terreno abonado veía la luz el 'canto pote'.
La cosa empezó de la manera más tonta, quizá sería mejor decir sencilla; una pequeña discusión, y eso que estábamos en Navidad, sobre la letra del estribillo de la canción, 'Si amanece', de Rocío Jurado.
Y nada, aquello había que aclarar y en consecuencia, nada mejor que poner sobre la mesa, la letra de la tonadilla e inmediatamente, para rematar, y solventar cualquier atisbo de duda, escuchar la melodía.
La doble prueba daba, de manera salomónica, la razón a las partes y el titular del local se despachaba con un: «Mañana traigo la letra y la cantamos y si la gente se anima, caen dos canciones». Y al día siguiente, corría el martes, día 3, del pasado mes de enero, a las 21.15 de la noche, nacía, sin proponérselo, eso sí dentro de la más genuina tradición tasquera, el 'canto pote', que no ha faltado a la cita, desde entonces ningún martes.
La experiencia dejaba claro que el personal volvía a tener ganas de cantar y en consecuencia tocaba recuperar la esencia coral a pie de barra.
Dicho y hecho, y al martes siguiente no sólo había reencuentro sino doble sesión, a las 20.15, la primera, reclamada por el personal del comercio y por los que se retiran antes, y una hora más tarde, para los últimos. Encuentro que enlazando con la jornada inaugural se atrevía con 'Como una ola', de Rocío Jurado, interpretación de nivel que quedaba compensada con un más llevadero 'Soy un truhán, soy un señor', de Julio Iglesias.
Cita que desde entonces mantiene en dos interpretaciones, la cantidad y medida óptima del evento. «Una canción es poco, dos te dejan esa sensación de querer cantar, al menos, una más», afirma el tabernero. Planteamiento del que el guión no se ha salido hasta ahora, excepción hecha, del martes 17 que dada la onomástica de uno de los parroquianos tocó el 'Zorionak' de Kasiano, entero.
Propuestas musicales rescatadas del baúl de los recuerdos, que ahora habitualmente no se oyen, pero que están ahí en el rincón emocional. «Tengo claro que deben ser canciones con un estribillo fácil y pegadizo, que a todos nos suenan. No me veo, por ejemplo, cantando una en inglés», apunta. Y con este criterio, en encuentros posteriores el repertorio ha dado cabida a títulos como: 'A Mallorca voy' (Los Mismos), 'Eres tu' (Mocedades), 'Al partir' (Nino Bravo), etc.
«Alguno pensará que es una horterada, o demasiado castizo para el Goierri, pero lo cierto es que la gente se lo pasa pipa, canta, y, coreografías aparte, no falta quien lo hace totalmente entregado», afirma el barman.
«Me llama la atención el hecho de que muchos clientes se llevan la hojita con las letras, creo que detrás hay más de un recuerdo», concluye. Y es que el encuentro congrega, a personal que ya ha cumplido los 40, y a mozos y mozas de dos generaciones más jóvenes, ahí es nada, de todo el abanico sociológico local, sin colores políticos, ni preferencias ideológicas.
El próximo martes, San Valentín.