El gobierno municipal de Donostia acordará hoy suspender cuatro meses más, a contar a partir del próximo lunes, el contrato de construcción y explotación de la estación de autobuses en Atotxa. La Junta de Gobierno aprobará en su punto decimosexto un dictamen con el que se decreta mantener la suspensión del contrato y se solicita a la UTE Intermodal Donosti (formada por las empresas Transitia, Murias e Iza) que remita las facturas con los importes económicos que corresponda abonar con la ejecución del contrato que ha realizado.
La decisión del gobierno de Bildu dilatará todavía más si cabe los plazos para que San Sebastián cuente con una nueva estación de autobuses porque ésta es la segunda prórroga que decreta en los últimos meses. El pasado 23 de diciembre acordó suspender el contrato por un plazo de dos meses que vencerá este próximo domingo sin haberse dado ningún paso nuevo más allá de conocerse que el gobierno municipal sigue empeñado en construir la estación en Riberas pese a que no cuenta con ningún apoyo en el consistorio.
El acuerdo que hoy tiene previsto aprobar el gobierno municipal explica que «el interés público» que ha fundamentado el expediente de suspensión de la ejecución del contrato es el considerar como «mejor ubicación» para la estación de autobuses la zona de Riberas, para lo que la Dirección de Obras y Proyectos está redactando un proyecto en el subsuelo del actual Jardín de la Memoria.
El dictamen recoge que para construir la estación en ese terreno de Riberas es «preciso» una modificación «puntual» del Plan Parcial, cuyo órgano competente para su aprobación es el Pleno del Ayuntamiento, y para cuya tramitación se creen necesarios cuatro meses.
Ante este nuevo panorama, la Dirección Financiera del Ayuntamiento, con el objetivo de «no perjudicar los intereses y la posición de la contratista», considera oportuno requerirle los importes económicos que corresponde abonar con la ejecución del contrato que ha realizado.
Perjuicio de 1,3 millones o más
La suspensión del contrato por cuatro meses retrasa el inicio de las obras de la nueva estación en Atotxa y supone un perjuicio económico para las arcas municipales al tener que compensar los gastos originados a la UTE desde que se le adjudicó el contrato. El pasado 22 de diciembre, cuando se aprobó la primera suspensión del contrato por dos meses, las empresas ya remitieron un escrito al gobierno en el que cifraban en 1,3 millones los gastos en los que se habían incurrido hasta ese momento. La lógica dice que estas cifras siguen creciendo mientras el gobierno municipal posponga el contrato.
Las empresas han señalado que les resulta «imposible determinar con exactitud la cuantía de los daños y perjuicios» que les causa la suspensión, apuntan que «no tienen interés en percibir más cantidades que las contractualmente debitadas», consideran «improcedente» la declaración de suspensión del primer pago, y exigen que el Ayuntamiento «satisfaga de inmediato los costes en los que ha incurrido hasta la fecha la UTE». Los 1.328.795 euros son desglosados en 271.400 euros de estudios previos, 57.000 euros de constitución de la UTE, 179.956 euros de personal, 560.000 euros del proyecto, 140.686 euros de generales y beneficio industrial, 98.753 euros de financieros, y 20.000 euros en concepto de asesoría jurídica.
En este plazo de cuatro meses, Bildu tiene previsto presentar el informe completo que avala la ubicación de la estación en Riberas de Loiola. El gobierno municipal dará a conocer el «proyecto básico» de la estación, y después lo someterá al Pleno. Pero lo cierto es que cualquier proyecto estará condicionado. No parece fácil que la posición de la corporación vaya a cambiar en unos meses. En el último Pleno, el pasado 31 de enero, 19 concejales votaron a favor de hacer la estación en Atotxa y 8 -los de Bildu- a favor de hacerla en Riberas. La corporación le pidió al gobierno de San Sebastián el inicio «con carácter inmediato» de las obras de construcción de la estación en Atotxa.