La más que probable demolición de Villa Rosario -un inmueble levantado a primeros de siglo pasado en el paseo Zubiaurre- para construir en su superficie ocho viviendas, ha encendido las alarmas de las asociaciones de vecinos de Intxaurrondo, Ulía, Egia, así como de la asociación en Defensa del Patrimonio y Altzako historia Mintegia, que con esta actuación ven como cae la primera ficha de un dominó compuesto por decenas de villas y palacetes de la zona que, a su juicio, corren el riesgo de ser derribadas por la «presión urbanística, la falta de catalogación y protección específicas de estos inmuebles históricos y las ventajas que ofrece el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobado en 2010 para la edificación de nuevas viviendas».
Es más, consideran que más de cien fincas de «alto valor histórico artístico» diseminadas en el corredor metropolitano de Altza, Bidebieta, Miracruz, Intxaurrondo, Ulía y parte de Egia -entre villas, palacetes, iglesias y colegios- y que forman parte de la ciudad jardín original que se proyectó en Donostia a finales del siglo XIX y primeros del XX, corren el riesgo «de ser demolidas». Por todo ello, han pedido al Ayuntamiento que califique este área como Conjunto Especial de Protección para evitar actuaciones como la de Villa Rosario, «no protegida por ley, como otros tantos edificios de gran valor en esta zona y a diferencia de lo que ocurre en otras áreas, como en Ondarreta. Hoy cualquier villita con una parcela de jardín de 100 m2 cuadrados es susceptible de demolición pese a su valor histórico artístico», criticaron ayer Félix Soto, de la asociación de vecinos de Ulía, Rafael García, de la asociación de Defensa del Patrimonio de San Sebastián y el arquitecto Rai Mendiburu, de la asociación de vecinos Izbe. Junto a representantes de otras asociaciones vecinales, comparecieron en el Ayuntamiento para explicar que el nuevo plan general rebaja la superficie necesaria para construir un determinado numero de viviendas, «lo que habría promovido la demolición de Villa Rosario». Así, «si antes se requerían 1.800 m2 para construir cuatro viviendas ahora se piden 1.200. Han aumentado el volumen edificatorio por parcela invitando a los propietarios de edificios ajardinados a derribar sus casas. Nosotros defendemos que se opte por su rehabilitación y adecuación a las nuevas necesidades y no por el derribo.
En esta línea, la asociación de vecinos Izbe interpuso ayer una alegación en el Ayuntamiento para que se suspenda el plan especial aprobado en diciembre y se evite así el derribo de la villa «de gran valor histórico». También pide que se revise con urgencia el Plan Especial de Patrimonio Urbanístico Protegido.