En una comparecencia trufada de acusaciones al presidente del Partido Nacionalista Vasco, Iñigo Urkullu, por haber lanzado una alarma aparentemente infundada, el consejero de Economía, Carlos Aguirre, desgranó ayer la situación presupuestaria y de tesorería del Ejecutivo para tranquilizar a proveedores y especialmente a quienes prestan dinero a la Administración vasca: «Ni ha habido, ni hay, ni habrá problemas de tesorería en el Gobierno Vasco», anunció contundente.
En su opinión, el Gobierno ha sido «víctima de una campaña orquestada, cargada de insidias. ¿Qué buscan? ¿Que los vascos tengan que pagar más cara la deuda pública?, se preguntó el titular de la cartera de Economía en referencia a las palabras de Iñigo Urkullu, quien llegó a calificar como «de emergencia» y de «quiebra inmediata» la situación de las arcas públicas vascas.
El consejero, por fin, decidió contestar con datos a las insinuaciones, sospechas y afirmaciones lanzadas desde el PNV, sobre la supuesta existencia de «facturas en el cajón», desviaciones de gastos desde el Presupuesto de 2011 al de 2012, déficits aparentemente desbocados. Así, negó que se haya producido un parón en los pagos del Ejecutivo entre mediados de diciembre y mediados de enero, como sospechaba el PNV. En ese periodo, señaló Aguirre, se pagaron más de 1.435 millones de euros.
El consejero reconoció que ha existido un desfase importante entre la estimación de ingresos recogida en los Presupuestos del pasado año y la realidad. Un hecho ya conocido desde hace semanas, ya que el Gobierno se nutre de los impuestos que recaudan las diputaciones y éstas han reconocido el retroceso en sus ingresos. En síntesis, el Gobierno ha dispuesto de 700 millones menos de lo que había previsto. Aguirre desveló ayer que en gran parte ese impacto negativo se había absorbido con una contención en el gasto. «Según nuestras estimaciones -dijo- se han gastado 600 millones menos de lo que estaba presupuestado». Así las cosas, el déficit adicional y no previsto que tiene impacto en la tesorería se sitúa en tan sólo 100 millones de euros. Pese a ello, Aguirre advirtió que el déficit contable será superior, ya que las nuevas normas de contabilidad obligarán al Ejecutivo a anotar la totalidad de la deuda de algunas sociedades públicas, como es el caso del BEC. En cualquier caso, advirtió Aguirre, «son cosas que no tienen impacto en la tesorería».
Con cifras en la mano
Frente a las acusaciones sobre el retraso en los pagos, el consejero desgranó las cifras que, aparentemente, demuestran que el gabinete de Patxi López ha sido un pagador más aplicado que el de Juan José Ibarretxe. A finales del pasado año, el Ejecutivo había abonado facturas por un importe equivalente al 88,7% de las obligaciones de pago reconocidas hasta ese momento. Una tasa que suponía 9.022 millones de euros y que se sitúa, indicó Aguirre, muy por encima de lo que había sucedido en años anteriores. En los dos últimos ejercicios de Ibarretxe, los pagos a 31 de diciembre de 2007 y 2008 tan sólo alcanzaron al 79,1% y el 78,1% . «Somos el Gobierno que mejor ha pagado», sentenció el consejero.
También se esforzó en despejar cualquier duda sobre supuestas tensiones de tesorería -escasez de fondos en la caja- que hubiesen obligado a retrasar los pagos. Primero se centró en el pasado reciente, para afirmar que a finales de diciembre de 2011 las cuentas corrientes del Gobierno tenían fondos por un importe superior a los 1.100 millones de euros. De ellos, 650 millones correspondían al Gobierno de Vitoria y algo más de 500 a las empresas públicas. También despejó el futuro a medio plazo. Así, desgranó que entre los 266 millones de euros que el Gobierno acaba de ingresar con la última emisión de deuda pública; los 440 que espera colocar en los próximos meses y las aportaciones previstas de las diputaciones, en el primer semestre podrá disponer de 6.120 millones. Los pagos estimados para el mismo periodo ascienden a 5.200 millones, lo que situaría a finales de julio la posición de tesorería excedente en torno a los 1.000 millones de euros. «Es falso que estemos ante una quiebra inminente, como dijo el señor Urkullu, que con ello legó a comparar la situación de Euskadi con la de Grecia. Euskadi -dijo visiblemente enfadado- no está como Grecia».
En un plano más político, Aguirre reprochó lo que el Gobierno y el propio lehendakari López -quien responderá a varias interpelaciones sobre este asunto en el Pleno de control de este viernes- han calificado como «una irresponsabilidad» de Urkullu. «Cuando se ataca al Gobierno Vasco de forma tan violenta -dijo- se ataca también al conjunto del sector productivo».
Pese a ello, el presidente del PNV vizcaíno, Andoni Ortuzar, aseguró ayer que cada día que pasa su partido «está más preocupado», al tiempo que apuntó que las explicaciones de Aguirre no les han convencido. Así, dijo que el titular de Economía «ha ocultado que el déficit del pasado año va a pasar del 1,3% previsto, quizá al 2,6%».