El Bera Bera regresó ayer a Donostia de su viaje a Togliatti (Rusia) donde ha disputado la ida de los octavos de final de la Copa EHF ante el Lada. El viaje de las donostiarras fue largo, incómodo y marcado por el frío. Dejaron Donostia el jueves con una nieve premonitoria de lo que iban a encontrar en Togliatti. La diferencia era la temperatura. Valores positivos en Bidebieta que contrastaban con los -21º como máxima que anunciaban en la ciudad sita a unos mil kilómetros al este de Moscú.
Madrid trató de aclimatar al grupo con un intenso frío y el viernes la comitiva comenzó los formalismos en Barajas. Dos horas más tarde salía el avión dirección Moscú. La compañía rusa sentó al grupo bajo un estricto orden alfabético. Esto también era premonitorio. Tras los perceptivos controles y trámites, la expedición decidió reponerse en un pub irlandés del aeropuerto de Moscú, pero fue en Samara donde palpó en un instante el intenso frío ruso al bajar del avión a las 23.30 horas local. Bien pertrechadas, lo que más sorprendió fue la dificultad al respirar, sobre todo, por el intenso olor a combustible.
El autobús del Lada Togliatti esperaba en el exterior del aeropuerto de Samara. Todavía quedaban 50 minutos de trayecto en unas carreteras en las que se percibe el hielo, lo cual no es óbice para llegar a la hora prevista. Lo segundo que llamó la atención, el precio de la gasolina que rondaba los 0,60 euros. En el hotel, nuevos trámites para confirmar habitación sin mediar sonrisa alguna. Hay wifi en la planta de la recepción, la temperatura interior es alta y los pasillos interminables. Un poco de leche y muesli antes de descansar. Son las 2.00 locales y ya han pasado 16 horas desde la salida del hotel de Barajas.
A la mañana siguiente pocas bajan a desayunar. La rusa Anna Punko quiere recuperarse de su lesión de tobillo cuanto antes y plantea un paseo al exterior.
A pesar de la nieve y de la capa de hielo, en las aceras están habilitados unos senderos con una mezcla de hielo, arenilla y sal por las que, incomprensiblemente, es difícil resbalar. Puestos y mercados a la intemperie, el pequeño grupo visualiza un -16º que son perceptibles al sacar la mano del guante para sacar una foto. Al cabo de unos minutos, los dedos parecen piedras y es difícil acertar con el disparador de la cámara.
Las jugadoras más atrevidas optaron por salir a pasear después de comer. Visitaron una preciosa iglesia ortodoxa cercana al hotel. Paso rápido, que el frío se hace sentir. Sesión de vídeo en el hotel y entrenamiento en la misma pista del partido. Un pabellón de unos 2.500 espectadores, cuya pista central estaba rodeada por unos cinco campos de balonmano, tenía una grada fija y el resto movible. Miradas que anhelan algo similar en Donostia. Y una temperatura inversamente proporcional a la exterior, valía la manga corta. En la reunión técnica se decide que Bera Bera jugará de naranja.
Al salir hacia el hotel se hicieron visibles los -21º en el reloj digital del estadio. Salmón con arroz para cenar, unas a visitar a Antonio, el fisio, y otras a ver a Itxako gracias al wifi. Tras el partido, a descansar. Al día siguiente, todas a desayunar, sesión de pilates y activación. A mediodía, pasta y pollo y a las 15.30, al pabellón. El partido era a las 17.00 y las gradas se iban poblando de aficionados poco a poco. La organización estuvo sensacional y el trato del Lada fue siempre correcto.
La vuelta, el sábado
El enlace de la retransmisión online no funcionó. Los aficionados sufrieron a través del twitter @BalonmaBeraBera y tras el choque varias jóvenes rusas quisieron retratarse con las donostiarras. Tras recoger los bártulos, vuelta al hotel con la sensación de que el sábado en el Gasca (17.30 h.) se pueden remontar los seis goles de desventaja.
Al día siguiente entró en la expedición ante el viaje de vuelta. Un paseo antes de subir al autobús hacia Samara despedía a la comitiva de Togliatti. En Moscú tiempo para el duty free y en Madrid esperaba el chófer Jacinto, de autocares David, con las literas habilitadas.
El equipo llegó a Bidebieta a las 5 de la madrugada de ayer, es decir, 19 horas después de salir del hotel en Togliatti. Donostia nos recibe con una temperatura de un grado. Tras sufrir los -21º en Rusia, ¿quién dijo frío?
Hoy, contra el Gijón
El equipo se a entrenó ayer a las 18,30 horas y hoy vuelve a jugar, esta vez en liga, ante el BM Gijón, a las 19.00 horas en Bidebieta.