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Un desprendimiento deja dos casas de Altza al borde del vacío

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Un desprendimiento deja dos casas de Altza al borde del vacío

Siete familias tuvieron que desalojar las viviendas por precaución. El terreno cedió a pocos metros de los inmuebles y dejó al descubierto los cimientos de uno de ellos

08.02.12 - 03:35 -
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La paciencia de los vecinos de Villa Terraza y Villa Frontoy Alde es tan inestable como el suelo en el que se asientan sus viviendas. El «ruido grandísimo» que les sobresaltó ayer de madrugada les recordó que viven en Jolastokieta, una calle del barrio donostiarra de Altza que «está dejada de la mano de Dios». «Se veía venir porque no es la primera vez que ocurre», dicen.
Mercedes Macías estaba en su cocina cuando poco después de la una de la mañana la tierra tembló. «Salté de la silla y salí a mirar». Lo que vio fue que una parte de lo que hasta entonces era el pequeño jardín de Villa Terraza había desaparecido, arrastrado por un desprendimiento que se llevó consigo tierra, árboles y muros de cemento.
Las dos casas están situadas en una ladera que asciende desde el barrio de Herrera, frente a la estación de Renfe, en un terreno donde hace años había una cantera. Una de las esquinas de Villa Frontoy Alde, donde residen una mujer y su hija, quedó casi suspendida en el aire, muy cerca del vacío. Villa Terraza tuvo más suerte; cerca de tres metros fue la distancia que quedó entre su fachada y la nada.
El estruendo movilizó a las siete familias que residen en las viviendas, que llamaron inmediatamente a la Policía Municipal y los Bomberos. Cuando llegó el auxilio, todos los vecinos fueron desalojados por precaución hasta que se conociera el alcance de los daños. La mayor parte de ellos terminó la noche en casa de algún familiar mientras que dos personas fueron realojadas en un hotel por el Servicio Municipal de Urgencia Social (SMUS).
Ya es de día cuando Mercedes Macías recuerda ante su casa acordonada que tras salir de su vivienda pasó «más de una hora temblando». Recuerda también a «un hombre en mitad de la calle en calzoncillos» y, sobre todo, que «no es la primera vez que ocurre». «La víspera de Reyes hubo otro derrumbamiento», dice. A su lado, su vecino Gabriel Solorzano insiste en que «desde hace semanas se veía venir lo que ha ocurrido, y eso que el Ayuntamiento estaba avisado».
«Cada vez más cerca»
«Vivimos con miedo, los desprendimientos cada vez se acercan más», afirma Gabriel. La paciencia de los vecinos está próxima a desbordarse, sobre todo cuando explican sus gestiones para intentar poner fin a sus temores. «Es el tercer desprendimiento que sufrimos. Primero cayó una parte del muro, después el camino y ahora esto», asegura José Lizaldre, que ha llamado en varias ocasiones al Ayuntamiento para reclamar una solución aunque con escasos resultados. «Los de mantenimiento no me han cogido el teléfono», se queja. Y cuando ha podido hablar con algún responsable municipal, la respuesta ha sido que «no era más que una fuga de agua, una cuestión menor».
Después de una noche sin dormir, y tras comprobar por la vía de los hechos que 'la cuestión menor' no era en realidad tan pequeña, José Lizaldre sostiene que «hoy es la primera vez que vienen del Ayuntamiento para ver la cimentación de las casas». Es una versión que no comparte un técnico municipal que asegura que los trabajos para subsanar los efectos del derrumbamiento de Reyes iban a comenzar esta semana. «Lo que iban a hacer era retirar lo que había caído, nada más», dirá el vecino poco después.
A lo largo de la mañana de ayer, técnicos del Ayuntamiento y de la empresa Ikerlur realizaron catas para comprobar el estado de la cimentación y la degradación de la roca. Para ello fue preciso trabajar en condiciones precarias ante el riesgo de que se produjeran nuevos desprendimientos. «Estamos tentando a la suerte», exclamó un operario tras alejarse precipitadamente del borde del talud. Más adelante varios trabajadores tuvieron que ponerse rápidamente a resguardo cuando un trozo de terreno cedió y cayó arrastrando en su camino un gran bloque de cemento.
Ya por la tarde, un responsable municipal comunicó a los residentes de Villa Terraza que, en principio, este sábado podrán regresar a sus domicilios y les ofreció alojamiento en hoteles. Antes, será preciso colocar mallas metálicas e inyectar hormigón en el talud, labores que continuarán en días sucesivos con la instalación de una viga de contención. Para las vecinas de Frontoy Alde las noticias también fueron buenas. Parte de los cimientos han quedado al descubierto y el mal estado de conservación del inmueble hacía pensar en un futuro incierto, aunque el Ayuntamiento cree que en unas tres semanas sus habitantes podrán regresar a casa.
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