SAN SEBASTIÁN. El primer equipo de Pegamo Bera Bera no vive hoy sus mejores días. Lucha por regresar a la élite, aunque va por el buen camino porque dentro de un mes afrontará el play off a ida y vuelta y es probable que regrese a donde le corresponde.
Sin embargo, su base, su cantera, va viento en popa. Hace dieciséis años, el club presidido por Ander de Goikoetxea dio el pistoletazo de salida a las escuelas para formar a jugadores desde los cuatro años e inculcarles los valores de este deporte. Apenas media docena de niños tomaron parte en aquellas lecciones. Pero desde el primer momento funcionaron, basta mirar el elenco de niños que, empezando en aquella primera edición de las escuelas, ha conseguido llegar a lo más alto. Hablamos de Pablo Feijóo -50 veces internacional, mejor jugador de España y con experiencia en liga inglesa-, Xabier Etxaniz -actual responsable de las escuelas- y Xabier Martínez, hoy en División de Honor B con el club donostiarra.
El club, con mente preclara, vio que su futuro iba a depender, en buena medida, de la cantidad de jóvenes que se empaparan de la cultura de este deporte desde pequeños. En 2002, gracias a la aportación de diversos miembros del organigrama del club, que promocionaron su deporte de colegio en colegio, la escuela llegó al centenar de niños.
Ocho años
Nos lo cuenta el propio Xabier Etxaniz, que como les decíamos es el responsable de las escuelas y del equipo sub 16. «Han pasado ocho años y una veintena de jugadores que hicimos sus pinitos con nosotros alcanzamos». Etxaniz y los suyos profesan devoción por este deporte, por eso salen grandes talentos, pero lo más importante es que «todos nuestros deportistas reciben unos valores propios del rugby que considero que son muy importantes. ¿Nuestro secreto? La clave es que tenemos monitores cualificados, que somos más educadores que entrenadores, y que hay compromiso, es vital para los chavales. No buscamos competitividad a cualquier precio, anteponemos la diversión, que quienes vengan se diviertan, hagan cuadrilla, amistades para toda la vida y aprendan un deporte que llena y que es para siempre. Porque en este deporte juegan juntos gorditos con delgados, lentos con rápidos, es la esencia del rugby. A veces te paras a pensar y te das cuenta de que el rugby te ha dado más de lo que tú has puesto sobre la mesa, ver a los chavales crecer en base a los valores de este deporte da felicidad».
Etxaniz añade que 'la escuela' está enfocada a chavales de entre 9 y 14 años. «Ves una foto de un equipo a los diez años y un día ves a esos chavales en Santo Tomás, seis años más tarde, y te das cuenta de que al margen de lo deportivo, el objetivo está cumplido».
«La escuela pone en práctica métodos tradicionales. Al principio desarrollamos juegos, y vamos introduciendo conceptos del rugby poco a poco. Paralelamente, educamos a los chavales. Los valores del rugby siempre están presentes, respeto al compañero y al rival, trabajo en equipo, poner en conocimiento que el esfuerzo y el sacrificio, con premio o sin él, siempre es positivo».