«El tiempo pondrá a cada uno en su sitio, también a mí». Iñigo Urkullu insistió ayer en su advertencia acerca de la grave situación de las cuentas vascas y no solo reclamó verbalmente al lehendakari los números reales sino que elevará al Parlamento Vasco la polémica que ha centrado el debate político en los últimos días. La «solución» de Patxi López a la falta de ingresos, el endeudamiento o las amortizaciones previstas es el «carpe diem», según el líder del PNV, la política del «pan para hoy y hambre para mañana» que a su juicio no servirá para reactivar la economía y el empleo en Euskadi.
Urkullu se reafirmó ayer, mediante un artículo en su blog, en el preocupante análisis de situación que realizó el pasado viernes y planteó en la reunión del EBB la urgencia de registrar una pregunta al lehendakari para que detalle en la Cámara vasca los remanentes de tesorería, los gastos, el déficit o el grado de ejecución presupuestaria del Gobierno. A los jeltzales no les basta con la explicación pública que hoy dará el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Aguirre, apremiado por la sospecha, lanzada por Urkullu, de que la situación es tan grave como para pensar en un riesgo de quiebra aunque no sea a corto plazo.
Esa palabra, quiebra, es la que el viernes desató el cruce dialéctico entre jeltzales y socialistas, cuyos dirigentes desmienten, una y otra vez y «radicalmente», que la situación de las arcas vascas revista tal emergencia. «El Gobierno es el que más pronto paga a todos sus proveedores, es irresponsable crear ese alarmismo», consideró ayer Patxi López, quien ve en la insistencia de Urkullu una estrategia para «desgastar» a su gabinete. Pero el líder jeltzale quiere que sea el lehendakari quien «clarifique» si la realidad es «desesperada» o no, como, según fuentes jeltzales, pintó el consejero de Interior Rodolfo Ares en la reunión que el pasado día 23 mantuvo con Urkullu en Sabin Etxea, donde aseguran que apareció la palabra 'quiebra'. «A lo mejor resulta que lo que personalmente he vivido» desde ese día, se preguntaba irónico el líder jeltzale, «ha sido solo un sueño o, más bien, una pesadilla».
Los nacionalistas aseguran que tanto ese día como el 25 por teléfono, el dirigente socialista reclamó ayuda para el Gobierno Vasco para buscar nuevas vías de ingresos, un hecho que no ha negado el Ejecutivo aunque con otro matiz muy diferente, alejado del tono de «desesperación». Pero Urkullu insiste: «Si todo está tan bien, ¿para qué necesitan al PNV? ¿Para qué nos llaman (a la desesperada o no) y al mismo tiempo se desprecia el ofrecimiento del PNV?».
El desdén que a juicio del PNV Idoia Mendia realizó a su oferta de colaboración, días después de que se produjeran dichos contactos, soliviantó los ánimos jeltzales que respondieron al ataque pidiendo «transparencia y realismo» a un lehendakari que, según Urkullu, «vive en una ficción».
El PNV reprocha a López que su política para atajar la crisis se basa solo «en más deuda y más impuestos», y no abarca la fotografía completa que presenta ahora Euskadi, con «destrucción del tejido industrial, crédito que no fluye a las empresas o cotas desconocidas de desempleo». Y, en esto, asemeja su estrategia a la de Bildu. «No creen en nuestro entramado institucional», aseguró en su artículo Urkullu refiriéndose tanto a López como al Gobierno de la Diputación de Gipuzkoa. Y así, «con desidia y desatención, lo pueden tumbar», añadió.
«Reforma fiscal»
Para el presidente nacionalista, la designación de López como secretario de Relaciones Políticas en el PSOE supone además una nueva tarea que le desviará de sus obligaciones como lehendakari -algo que López niega categóricamente-, y añade un nuevo elemento a la crítica jeltzale hacia el líder del Ejecutivo. «La culpa la tienen siempre los demás», le reprochó Urkullu al líder socialista, quien a su vez acusa a los jeltzales de «negarse» a debatir sobre la «reforma fiscal en profundidad» que, en su opinión, necesita con urgencia la CAV.
«Dentro de unos meses, y en el año 2013 y siguientes nos acordaremos de este día», añadió Urkullu en un emplazamiento al medio y largo plazo para ver qué líder es el que tenía razón sobre la situación económica real vasca. Mientras tanto, el diálogo entre ambos para «remar juntos» en el principal problema de los vascos se ha paralizado.