El presidente de Rumanía, el conservador Emil Boc, y su Gobierno se vieron obligados a dimitir ayer a causa de las masivas manifestaciones de las últimas semanas contra sus políticas de austeridad. El país, que sufre una profunda crisis económica y ha tenido que ser rescatado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha sido obligado por este organismo a ejecutar un plan de austeridad tan duro como el de Grecia, que ha provocado una respuesta contundente de los ciudadanos.
La dimisión de Boc llega pocos días después de una reciente visita de evaluación de la situación económica y financiera de Rumanía por parte de responsables del FMI, que el pasado domingo aplaudieron el programa de drásticas reformas establecido para el país. «He tomado la decisión de presentar la dimisión del Ejecutivo para distender la situación política y social, pero también para no perder lo que los rumanos han ganado: la estabilidad económica», explicó Bloc.
El primer ministro dimisionario aseguró que sus drásticos 'tijeretazos' presupuestarios han evitado «el colapso económico», si bien han sido decisiones «muy difíciles». Las medidas que más protestas han desatado entre los rumanos son la bajada de los salarios de los funcionarios -un 25%- y el aumento de algunos impuestos indirectos, como el IVA.
Boicoteo
El descontento social llegó a ser de tal gravedad que fueron miembros del partido en el poder quienes pidieron a Boc que se marchara. Los ecos de las protestas habían llegado la semana pasada a la trinchera política, hasta el punto de que la oposición boicoteó las comisiones parlamentarias para expresar su rechazo a las políticas gubernamentales. El ministro de Asuntos Exteriores, Teodor Baconschi, fue destituido tras insultar a los 'indignados' rumanos, y el índice de popularidad de Boc se desplomó por debajo del 15%.
Tras la dimisión del jefe del Gobierno, los primeros contactos entre el presidente rumano, Traian Basescu, y los partidos comenzaron ayer mismo. De momento, fue nombrado un nuevo primer ministro con carácter interino: el actual titular de Justicia, Catalin Predoiu. No obstante, varios observadores han sugerido que el propio Basescu podría inclinarse al final por un Ejecutivo tecnocrático hasta las elecciones generales de noviembre.
La oposición se apresuró a mostrar su oposición a Catalin Predoiu. «Solo aceptaremos una solución: las elecciones anticipadas», aseguró el liberal Crin Antonescu. El socialdemócrata Victor Ponta también se mostró a favor de adelantar los comicios, aunque «no queremos provocar un deterioro de la situación política». En su discurso de despedida, Emil Boc pidió a la Cámara baja que negocie lo más rápidamente posible su apoyo a un nuevo líder del Gobierno, para evitar el empeoramiento de la crisis política, social y económica.
«El Ejecutivo ha dimitido por su programa de austeridad, pero también por su comportamiento autoritario. No ha sabido dialogar ni impulsar una vida parlamentaria democrática», resumió Mircea Kivu, sociólogo y analista político rumano, en declaraciones a este diario.
Desde su punto de vista, «lo más probable» es que, finalmente, el presidente Basescu designe a un primer ministro sin etiquetas políticas, pero que forme un Gabinete con una estructura política parecida a la actual. «No creo que se adelanten las elecciones, porque el Ejecutivo tiene suficiente margen de maniobra en el Parlamento», resumió el analista.