El anuncio por parte del diputado foral de Política Social, Ander Rodríguez, durante su comparecencia en las Juntas Generales hace unos días, de que el centro foral de atención de menores de Zizurkil permenecerá abierto, ha sido un jarro de agua fría para Mercedes y los vecinos de la urbanización que le apoyan.
Ander Rodríguez señaló en dicha comparecencia que «en el plan de reordenación de la red de atención elaborada por su departamento no se prevé el cierre de ningún centro o vivienda».
Mercedes asegura estar «desesperada» y en estos momentos «impotente», porque la respuesta de los responsables políticos «no responde a la realidad que se está viviendo el centro. Deberían pasarse por aquí para conocer de primera mano lo que está pasando realmente con estos chavales».
Además, asegura, que «no me sirve que el diputado asegurase que se agilizarán los trámites que permitan trasladar a los chavales conflictivos alojados en estos centros a otros especializados en problemas de conducta. Aquí se han producido incidentes muy graves y de manera repetida durante la estancia de determinados menores. Es verdad que no hay que generalizar y algunos no son conflictivos, pero si que los hay y han producido altercados muy serios».
Cierre inmediato
La vecina zizurkildarra solicita el «cierre inmediato del centro» porque según dice «no cumple los requisitos de seguridad para esos chavales. Yo misma he visto como saltaban del balcón del piso superior al balcón de mi casa. Podían haberse hecho daño, incluso matado». Hechos que Mercedes ha puesto en conocimiento de los monitores y responsables del centro, aunque la respuesta ha sido el silencio.
La zizurkildarra no admite que «estos problemas de convivencia son lógicos». Mercedes asegura que «tengo que soportar sus insultos, auténticas barbaridades, gritos por las noches que nos impiden vivir dignamente. Además de los golpes repetidos en paredes y en la baranda exterior del balcón que hace temblar la casa. Ante eso que van a hacer, la casa fue insonorizada y no sirvió de mucho. Los ruidos son tan grandes que siguen escuchándose y de noche, es insoportable».
Tras reunirse con el propio diputado de Política Social de Gipuzkoa, Ander Rodríguez, la vecina de Zi-zurkil pide que «reconozcan que esta no es una casa apropiada para tener un centro de estas características. Que supervisen la situación de los menores en la casa, que ha sufrido grandes desperfectos después de los episodios que se han producido. En el último más grave, que tuvo lugar en Navidades, la víspera de Reyes, lanzaron todo tipo de objetos desde las ventanas. Además, podían haber herido a cualquier vecino o persona que paseara por la zona».
Ante la declaración de Rodríguez de que «el objetivo de la red foral es proteger a estos niños y adolescentes, en su mayoría procedentes de familias desestructuradas», Mercedes asegura que «los propios internos han sido agredidos por sus compañeros y hay denuncias en las Ertzaintza que acreditan estos episodios. Hay que revisar el sistema y reconocer que algo falla porque no funciona».
Ahora, ante la decisión hecha pública en las Juntas, Mercedes se ha reunido con representantes de diferentes grupos políticos e incluso ha presentado sus quejas y denuncias ante el Arateko con el que espera reunirse en breve. «Estoy desesperada porque esta casa y los incidentes que se producen de manera continuada en ella, nos están matando a mí y a mi marido. Esta situación es insostenible».