Médicos y matronas que declaran como imputados ante el juez, tumbas en las que no se halla ni resto de los bebés enterrados allí, denuncias en los juzgados... Los pediatras guipuzcoanos contemplan «con preocupación» el devenir de las denuncias de los presuntos robos de bebés ocurridos durante décadas en los hospitales. Así lo constata Joseba Landa, jefe de Pediatría del Hospital Universitario Donostia, uno de los pocos médicos que se ha prestado a abordar un asunto más que incómodo para la profesión.
A su entender, la dimensión que están tomando los hechos está poniendo a «todos los pediatras bajo sospecha», algo que está dañando la imagen de estos profesionales. En las últimas fechas, Landa se ha puesto en contacto con pediatras que en su día ejercían en el centro. «Están viviendo con intranquilidad todo el proceso y están colaborando con la justicia», asegura.
Hasta la fecha, pocos profesionales médicos -por no decir ninguno- se han pronunciado sobre los presuntos casos de bebés robados. Es algo así como un tema tabú que se trata en corrillos y puertas adentro. Después de meses y meses de conocerse denuncias y testimonios de afectados, a finales de enero, el Colegio de Médicos de Gipuzkoa rompió su silencio con un comunicado en el que reclamaba que los involucrados en estos supuestos hechos respondan ante la justicia «independientemente de que sean médicos o no».
El jefe de Pediatría del Hospital Universitario Donostia es de los pocos médicos que, aunque sin entrar en el fondo de la cuestión, se ha prestado a hablar de los presuntos casos de bebés robados. Y lo hace para reivindicar el trabajo de sus colegas. «Se está creando una alarma social de descrédito a toda la clase médica», asegura.
«No se puede generalizar»
Según explica, «los pediatras y médicos estamos viviendo todo esto con preocupación e indignación. Estamos enfadados porque se está haciendo un juicio social». Desde que los presuntos robos de bebés salieran a la luz pública, «estamos todos bajo sospecha», critica el pediatra. «Puede haber delincuentes en todos los estamentos, pero no se puede generalizar, ni crear una alarma social de este calibre. Los primeros interesados en que se aclare todo esto somos nosotros, pero que se aclare bien», añade.
En las últimas fechas, Landa ha contactado con pediatras que ejercieron en la residencia Arantzazu y el Hospital Provincial -ahora Hospital Donostia- durante las fechas en las que se produjeron los supuestos hechos denunciados ante los tribunales de Justicia. «Me han transmitido su inquietud. La gente que estaba trabajando en aquel entonces lo está viviendo con intranquilidad», reconoce.
El jefe de Pediatría del Hospital Donostia asegura que los pediatras ya retirados «están dolidos y están colaborando con la justicia. Muchos han declarado como testigos». Otros lo harán como imputados. Este mes sin ir más lejos testifican un ginecólogo y una matrona en calidad de imputados por un caso ocurrido en 1975 en el Hospital Provincial.
Joseba Landa también considera que tanto el hospital como Osakidetza están aportando todos los historiales médicos disponibles tanto a los afectados como a los jueces, a pesar de las quejas recibidas por parte de los afectados. «Osakide-tza está ofreciendo todas las historias clínicas y documentos que se solicitan, en los cauces que marca la ley, a pesar de que, entonces, la ley no obligaba a tener el historial clínico».
Sobre el fondo de la cuestión de los presuntos robos ocurridos en las instalaciones en las que ahora trabaja -él entró en 1983-, Landa prefiere no pronunciarse: «No puedo hacer ningún comentario porque está bajo secreto judicial. No estoy autorizado».
Eso sí, el jefe del Hospital Infantil quiere aclarar un dato difundido por la asociación de afectados SOS Bebés Robados Euskadi. Según este colectivo, la mortalidad de recién nacidos en los años 70 en los hospitales vascos era del 30%. «Son datos falsos. La mortalidad infantil oficial del INE en los 70 era del 15 por mil en el Estado y aquí eran cifras similares», sentencia Landa.