El 38 Congreso del PSOE no solo dejó un ganador y una perdedora, tuvo otros vencedores y otros derrotados. Se da la circunstancia de que los únicos presidentes autonómicos que tienen los socialistas se alinearon uno en cada bando. Patxi López, con Alfredo Pérez Rubalcaba, fue uno de los grandes triunfadores de la reunión; y José Antonio Griñán, con Carme Chacón, uno de los principales perjudicados.
El lehendakari se perfila como uno de los principales activos del PSOE y, si se confirma que la etapa de Rubalcaba es de transición, será uno de los nombres a tener en cuenta en las próximas elecciones generales, en el caso de que no consiga la reelección de jefe del Ejecutivo vasco en las próximas elecciones autonómicas.
El hecho de que Patxi López no sea diputado en el Congreso no influye en su caso porque, afirman fuentes socialistas, es un dirigente conocido de sobra y no necesita ninguna operación de lanzamiento. Su nuevo cargo ejecutivo de secretario de Relaciones Políticas le va a dar además una amplia visibilidad en la vida política nacional.
La cruz de la moneda es Griñán, que con su respaldo a la candidata derrotada ha fracturado aún más al ya quebrado PSOE andaluz. Su ascenso a presidente del partido suena a parapeto ante una probable derrota en las elecciones autonómicas del 25 de marzo, y la consiguiente pérdida del liderazgo en el socialismo andaluz.
Pérdida de peso
El respaldo del líder de los socialistas andaluces a la exministra se ha traducido asimismo en una pérdida de peso de esta federación, la mayor del partido, en la comisión ejecutiva. El cargo de presidente es más protocolario que otra cosa y solo tienen funciones ejecutivas menores el 'rubalcabista' Gaspar Zarrías, secretario de Ciudades y Política Municipal, y una mujer de Griñán, María del Mar Villafranca, en Educación y Cultura.
Los dos pesos pesados de la dirección socialista son Elena Valenciano, vicesecretaria general, y Oscar López, secretario de Organización, y forman la guardia de corps de Rubalcaba. La nueva número dos del PSOE ha sido la mano derecha del líder socialista en la campaña electoral y es una mujer de larga y acreditada trayectoria. El número tres, hombre curtido en política a la sombra de José Blanco, es una de las bazas de futuro para los socialistas a pesar de los desastrosos resultados electorales en Castilla y León.
Entre los 'chaconistas' hay cinco notables que viven horas bajas, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, el eurodiputado y zapaterista de la primera hora, Juan Fernando López Aguilar, los exministros Francisco Caamaño y Leire Pajín, y el ideólogo José Andrés Torres Mora. El secretario general del PSM profesa una notable animadversión a Rubalcaba y sabe que va a tener que soportar la arremetida de los críticos encabezados por Jaime Lissavetzky y Rafael Simancas en el próximo congreso regional con riesgo de verse descabalgado.
Caamaño también verá frustrado su plan de plantar cara al secretario general de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, alineado con el oficialismo, y sus primeros pasos en la política nacional tendrán que esperar. Los otros tres son zapateristas confesos que optaron por irse con Chacón por razones muy distintas. López Aguilar, por su animadversión hacia Rubalcaba; Pajín, por su muy estrecha amistad con la exministra de Defensa; y Torres Mora, por su distanciamiento con Zapatero.