No hay que hablar de nada más que del resultado. ¿Qué importa cómo se llegó al 1-1 si lo más sangrante es la trayectoria del equipo en los últimos meses? El Real Unión no pudo ayer con la Arandina, quinto por la cola, y acumula ocho partidos sin ganar. ¿Qué importa lo que pasó sobre el campo cuando los de Irun están más cerca del descenso que del play off?
El partido de ayer se disputó a las doce del mediodía con el objetivo de evitar el frío, pero el resultado dejó helados a todos los que nos acercamos al Stadium Gal. El Real Unión, últimamente, ni sábados, ni domingos, ni por la tarde ni por la mañana... Los unionistas siguen sin ganar y el objetivo de la temporada se aleja cada vez más. Tanto que tras el empate ante la Arandina parece imposible que los txuribeltz alcancen el play off. No hay más que mirar los puntos que hicieron falta otras temporadas y echar cuentas. Los iruneses van a tener que hacer un final de temporada de récord y como que no.
A los once minutos de partido un sector de la afición unionista empezó a pitar a su equipo. Quizás demasiado pronto cuando lo que más necesitan los jugadores es apoyo, pero tal y como están las cosas la desaprobación tiene su punto de lógica. Y es que después de siete jornadas consecutivas sin ganar, es normal que la grada se irrite.
Pero ayer poco se podía hacer sobre el terreno de juego. Estos días ha hecho mucho frío en Irun, ha llovido y ha nevado, por lo que el césped no estaba precisamente como un tapete de billar. Tocaba brega, balón al aire y disputa, mucha disputa. Y así es más que complicado ver un partido bonito.
Cuando es imposible jugar bien al fútbol lo único que importan son los resultados y ayer tampoco fue el día del Real Unión. Los unionistas no estaban dominando el encuentro, pero todo empezó a cambiar en el minuto veintinueve. Jorge Galán, acertado en su debut como titular, provocó una falta que debió conllevar expulsión, pero se quedó en amarilla para el defensor burgalés.
Esto activó a los irundarras, que tres minutos después abrieron el marcador. La defensa de la Arandina no acertó a despejar un balón fácil, ayudó el barro y Alegre aprovechó el desconcierto para disparar sin pensárselo desde fuera del área y poner en ventaja al Real Unión.
Así se llegó al descanso y de la misma manera comenzó la segunda mitad. El Real Unión estaba mereciendo el segundo gol ante un rival que no creaba ningún peligro. Galán lo tuvo en sus botas, pero se tropezó cuando encaraba portería en solitario.
Charcos en el camino
Nada hacía indicar que el choque se le podía torcer al Real Unión, pero el equipo no está bien y todo el trabajo realizado hasta el momento se fue por la borda. Olabe puso a Barranco en el campo en lugar de Angulo y el equipo dio un paso atrás. Los iruneses dejaron de controlar el choque y la Arandina recuperó terreno.
Ese paso atrás fue un lastre para los irundarras, que acabaron recibiendo el gol del empate a veinte minutos del final en una jugada que es fiel reflejo de la situación que atraviesa el Real Unión. Pase atrás de Santos, el balón se queda parado en un charco y Joaqui aprovecha para marcar. 1-1 y fin del partido. Sí, los unionistas tuvieron sus ocasiones para ganar, pero eso no importa. Otro partido sin sumar tres puntos. Otro partido sin ganar. Una nueva decepción.