El viaje a Rusia no ha sido del todo productivo para los intereses del Bera Bera, en función del resultado que se trae tras su paso por la localidad de Togliatti. El 28-22 que reflejaba al término del partido el electrónico del pabellón Sportkompleks fuerza al conjunto donostiarra a apelar a su instinto de superación para sacar esta eliminatoria adelante y colarse así por cuarta vez en su historia en los cuartos de final de una competición europea.
La igualdad fue la tónica del encuentro durante la primera mitad. Las donostiarras durante este periodo fueron capaces de atar en corto a un conjunto dotado de un amplio abanico de recursos ofensivos, liderado por sus lanzadoras.
La meta brasileña Zoqby contribuyó en gran medida a través de sus acertadas intervenciones a mantener metido de lleno a su equipo en el partido. El mayor inconveniente fue el bajo índice de recuperaciones de balón producidos durante las labores defensivas, lo que impidió que pudieran explotar al máximo el contragolpe, una de sus principales armas, que suelen ser determinantes en este tipo de envites.
Las serias dificultades que tuvieron para salvar la 'gigante' defensa rusa no cogió a nadie desprevenido. Este era un hándicap con el que se contaba de salida, pero que a fuerza de tesón y perseverancia Bea Fernández fue capaz de reducir su impacto, gracias a sus aciertos con los lanzamientos exteriores. Los postes tristemente pasaron a cobrar un mayor protagonismo. En esta fase el Bera Bera llegó incluso a tomar la iniciativa en el marcador al instalar el parcial de 6-7, obra de la central Eider Rubio.
En la zaga las jugadoras donostiarras se exprimieron al máximo. Normalmente, esta actitud suele acarrear un gran riesgo, lo que bajo el tamiz de los colegiados chipriotas supuso al término del partido la designación de un total de nueve penas máximas. La internacional Davidenko se encargó de transformar las ocho que ejecutó, mientras que tan solo erraron el primero y único lanzado por Bliznova. Dos pérdidas de balón en las postrimerías del paso del ecuador evitaron que el partido se llegara al descanso en tablas (14-13).
Tras la reanudación, comenzó a fraguarse la clara victoria del equipo ruso. El cerrojo defensivo levantado por las locales propició que el Bera Bera tan solo fuera capaz de perforar la puerta dos veces en veinte minutos.
A medida que transcurrían los minutos daba la impresión que no sólo el partido sino también que la eliminatoria iba a quedar decidida (23-16 minuto 47). Sin embargo, el tiempo muerto solicitado por Reyes Karrere contribuyó a romper esta dinámica.
El equipo guipuzcoano volvió a recuperar la confianza y a ver con mayor asiduidad portería. Los esfuerzos de la meta Zoqby por mantener la contienda equilibrada resultaron insuficientes, por el acoso al que se vio sometido en este intervalo. Varias pérdidas de balón consecutivas volvieron a desanimar a las donostiarras al ver el parcial de 27-19 que reflejaba el marcador a falta de cuatro minutos. Estos ocho goles fue la mayor renta que alcanzó el Lada durante el partido. Lejos de amilanarse, el Bera Bera apeló a su instinto de supervivencia a fin de intentar ajustar el marcador en la mayor medida posible de cara a la eliminatoria de vuelta que se resolverá en Bidebieta el sábado 11 de febrero a las cinco de la tarde.