Con el frío que hace, ser ciclista es casi un deporte de riesgo. Tenemos dos profesionales en la comarca, que esta misma semana van a disputar sus primeras carreras, cerrando la primera etapa de la temporada, la más complicada: La pretemporada.
Juanma Garate reconoce que «cuesta empezar y diciembre es el mes más duro. Luego ya en enero te vas poniendo cada vez más serio y en las concentraciones con el equipo me he sentido bien». Han sido dos con su Rabobank, una más ligera en Fuerteventura y otra más exigente en Almería. «En la segunda concentración ya hemos hecho mucho volumen de trabajo, que es lo que toca en estas fechas».
Otro concepto clásico de este momento del año es la Challenge de Mallorca, la que solía ser primera carrera de la temporada para muchos. Ahora hay otras, pero ésta será la primera para Garate. «Voy a Mallorca y con intención de correr dos días». A partir de ahí, en su calendario tiene apuntados la Rurta del Sol, Tirreno-Adriático, Volta a Catalunya y Vuelta al País Vasco, seguida de una concentración en Sierra Nevada para afinar la preparación de cara al Giro de Italia.
La carrera transalpina será su objetivo principal del año. «Es una carrera que me gusta mucho y a la que voy a volver después de tres años sin correr. Me gustaría hacerlo bien». Tampoco se olvida de la Vuelta al País Vasco, especialmente de la etapa con final en Ibardin. «Abril siempre es un mes complicado para mí por las alergias, pero esta etapa va a ser muy motivante, porque transcurre por las carreteras por donde entrenamos muchos días».
Él y también Patxi Vila, para quien Ibardin es un puerto del que conoce cada curva, cada bache, cada milímetro de mayor o menor exigencia. Todavía no está confirmado, pero su equipo podría estar en la línea de salida de la Vuelta a Euskadi.
El que mejor conoce Ibardin
El beratarra, afincado en Hondarribia, afirma que «esa etapa va a ser super especial para mí. Solemos decir que hay objetivos cinco estrellas, pero éste sería ya siete estrellas». Vila considera que «es imposible conocer mejor un puerto. Lógicamente, con el nivel que habrá en esa vuelta será complicado, pero yo lo intentaré». La presencia de su equipo no es segura, por lo que Vila señala que «tengo dos sueños deportivos: Correr esta Vuelta a Euskadi y la Paris-Roubaix».
Por ahora, se tendrá que conformar con seguir entrenando y peleando con la difícil climatología que tenemos actualmente. De hecho, el viernes viajó a Italia para una concentración del equipo y posteriores carreras pero se tuvo que volver porque aquel país está colapsado por la nieve. Precisamente huyendo de nieves y fríos, Vila ha estado recientemente diez días en Benidorm, entrenando con temperatura mucho más agradables. «Entrené mucho y bien, estoy contento por esa mini-concentración».
Este que empieza es el segundo año de Patxi Vila tras su suspensión por dopaje. «El año pasado el mero hecho de correr era ya bastante premio y no me marqué más objetivos. Este año quiero intentar estar delante en alguna carrera». Ojalá lo pueda conseguir, y si es en la etapa de Ibardin y codo a codo con Juanma Garate, mejor que mejor.