Este año ha despegado con dos buenas noticias para los que defienden la adopción de actuaciones públicas a favor de la bicicleta como medio de transporte y vehículo para el tiempo libre. Las obras del bidegorri entre Kurtzekua y Zubillaga, un tramo de 3,9 kilómetros que requerirá una inversión foral de casi 2 millones de euros, ya han arrancado, y el Ayuntamiento reactiva el martes el Foro de Movilidad Ciclista, con una reunión abierta a todos los interesados que tendrá lugar a las 18.00 horas en Kultur Etxea.
La pasada legislatura el Consistorio hizo un esfuerzo importante para aliviar la omnipresencia del automóvil, empezando a construir una red urbana de vías no motorizadas en el marco de un ambicioso proyecto de movilidad sostenible, que hablaba de la construcción de un recorrido urbano de bidegorris , algunos de convivencia con el automóvil, con el objeto de reducir la velocidad de los vehículos en el casco urbano a 30km/hora.
El carril rojo ha empezado a tener presencia en Oñati, pero todavía queda mucho por hacer y sobra decir que las arcas municipales no no pasan por su mejor momento, así que el equipo de gobierno ha decidido volver a poner en marcha el foro de movilidad, será la primera cita de la nueva legislatura, "con el objetivo de dar continuidad al trabajo ya iniciado, analizar la situación actual de las infraestructuras, hablar sobre proyectos de futuro y establecer la prioridades a desarrollar para promocionar el uso la bicicleta".
Obras en marcha
Y si el Ayuntamiento tiene que definir y concretar las actuaciones en la red urbana, la Diputación ha iniciado la obra más esperada en red interurbana, el bidegorri entre Kurtzekua y Zubillaga que luego enlazará con San Prudencio y Epele.
Su plazo de ejecución es de diez meses, así que si se cumple el calendario, el nuevo vial para bicicletas y peatones, que ya ha llenado de zanjas el barrio de Zubillaga, estará abierto de cara al otoño, para octubre si no hay contratiempos. Una excelente noticia para los aficionados al senderismo y la bicicleta, ya que el carril rojo posibilitará un paso tranquilo y sin peligro entre el casco histórico y Zubillaga, muy frecuentado en cualquier estación de año.
La Diputación invertirá en total 1.905.770 euros para la construcción de un tramo de 3,9 kilómetros de longitud que tendrá 3,5 metros de ancho, iluminación adecuada, y se utilizará como vía ciclista y peatonal y algunos tramos de utilización mixta para tráfico rodado.
La obra se desarrollará en tres tramos. El primero discurre entre Zubillaga y la ermita de Madalena (1.307 kilómetros) y tiene la peculiaridad de acoger un paso subterráneo para cruzar por debajo de la rotonda de Fagor. El segundo comprende desde Madalena hasta el caserío Azpikua (1.045 metros) y el tercero entre éste y la ermita de Kurtzetxo (1.549 metros).
En este último se acondicionará otro paso subterráneo entre Cartonajes Arregi y el parque infantil de Casablanca. El trazado terminará junto a la ermita de Kurtzetxo, hasta la que se llegará con una plataforma exclusiva para ciclistas-peatones aprovechando el espacio disponible en la alameda.
El bidegorri entre Zubillaga y Oñati va unido al itinerario de las mismas características que enlazará Epele (Arrasate) con San Prudentzio y Zubillaga, pero el Ayuntamiento de Oñati pidió en su día priorizar esta fase por considerarla más urgente.`
Posibles cambios
Con la obra ya en marcha la Diputación está estudiando algunos cambios en el tramo comprendido entre la rotonda de Madalena y Urteazpikua. Los nuevos gestores están barajando un recorrido menos costoso que en vez de surcar Madalena por detrás del pabellón de Fagor lo haría paralelo a la GI-2637, pasando por la gasolinera.
Al parecer esta opción se desestimó en el proyecto inicial porque se preveía que fuera el trazado del tranvía, y al haberse paralizado ese proyecto, la Diputación Foral quiere retomarlo porque resultaría más barato. La decisión está ahora en el tejado del Consejo de Diputados, que deberá pronunciarse al respecto.