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Rebajas a cámara lenta

OARSOALDEA

Rebajas a cámara lenta

Los comerciantes de Oarsoaldea las califican, salvo escasas excepciones, de «flojas». Aseguran que, una vez pasados los primeros días, están transcurriendo a un ritmo muy lento como consecuencia de la crisis económica

04.02.12 - 01:54 -
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Son las más esperadas por los consumidores que, a pesar del importante desembolso económico que siempre suponen las fiestas navideñas, ansían hacerse con esa prenda a la que han echado el ojo por un precio más asequible o simplemente, darse algún que otro capricho sin que se resientan demasiado los ya de por sí maltrechos bolsillos.
En Oarsoaldea, las rebajas fueron recibidas con los brazos abiertos por quienes en los primeros días aprovecharon a comprar esos artículos que se les habían despistado a los Reyes Magos, pero, tras la calurosa bienvenida inicial, parecen haber perdido fuerza y a estas alturas, ya no muchos se acuerdan de que a la época de descuentos aún le queda más de un mes de vida por delante al que pueden sacarle partido.
Por eso, mientras en las tiendas de la capital guipuzcoana los productos de la temporada otoño-invierno han dejado paso a los que sirven de adelanto a la que habrá de vestirnos de color la próxima primavera, en la comarca aún se vive el presente y los avances de moda aguardan su momento de hacer acto de presencia dormitando en los almacenes.
«Estas rebajas están yendo un poco lentas», asegura Matilde Godoy, responsable de la tienda de complementos Mugo, de Errenteria, donde bolsos, paraguas y cinturones de piel se convierten estos días en una tentación aún más irresistible a juzgar por los precios que se recortan entre un 20 y un 30%.
«Son los descuentos que acostumbro a poner siempre en estas fechas. Algunos incluso serían un poco más altos en determinados artículos, como, por ejemplo, estos bolsos que he puesto en el escaparate a sólo 10 euros para liquidarlos», apunta Godoy, mientras realiza un balance, eso sí, aún provisional, de la marcha de las ventas registradas a lo largo de estas últimas semanas.
Según explica, «es cierto que los primeros días sí que se ha vendido más. La gente venía enseguida por aquello que ya había visto previamente y le había gustado para llevárselo antes de que se agotara. Ahora la cosa va un poco más lenta. Ha sido durante las tres últimas semanas cuando se nota que ha ido a menos. Las ventas ahora se van, poco a poco, aflojando».
Idéntica sensación tienen Cristina Muro y su hija, Cristina Urresti, que se encuentran al frente de la boutique Haydée. «Se ha vendido bastante los primeros días y luego, todo ha ido lento, lento...», se lamentan.
Nadie mejor que Muro para tomar el pulso a estas rebajas. Sus 40 años de experiencia en el ámbito del comercio le permiten valorar como nadie la situación que atraviesa el sector en la actualidad al azote de la crisis económica. «El poder adquisitivo de la mayoría de las personas ha bajado una barbaridad», asevera.
«La gente no llega»
Y no se trata de una afirmación gratuita. La avala la realidad, el día a día vivido desde el otro lado del mostrador. «La gente quiere, pero no llega. Ha habido muchos que han dejado para las rebajas esas compras que tenían pensado hacer y cuando han venido, ya no había lo que ellos querían. Nosotras trabajamos con marcas de calidad y nos vienen clientas desde San Sebastián para adquirirlas. Hay quienes saben que las tenemos y nos llaman por teléfono para ver si nos queda algo», señala.
El problema al que se enfrentan no es en absoluto nuevo. «Llevamos ya un par de años en los que la cosa está floja. Esto no puede seguir así. Nos están apretando tanto que no podemos hacer más...», aseguran Muro y Urresti.
En otra boutique, la bautizada con el nombre de Ayma, las rebajas también parecen estar «un poco paradillas». Así lo manifiesta Rosa Martín, dependienta de una tienda en la que es posible encontrar desde las últimas tendencias en vestidos que bien podrían llegar del París más romántico a prendas de piel, pasando por piezas de bisutería inspirada en la mismísima Audrey Hepburn.
«Durante los días previos, en Navidades, puede decirse que hemos trabajado bien», admite la joven. «Además, a partir del 2 de enero, hicimos algunas ofertas para nuestra clientela fija. Es una forma de cuidarla, de premiarla para que no tenga que esperar a la época oficial de rebajas», añade a modo de explicación.
A pesar del parón de estos días, se muestra optimista con la respuesta que puedan tener los consumidores en lo que resta de tiempo de descuentos. «Ahora nos quedan prendas, pero como suele pasar en estos casos, no siempre hay tallas. En cualquier caso, hay género como para aguantar febrero y marzo y seguir vendiendo», declara Rosa Martín.
El caso de Ayma es justo el contrario del de Sonesa Kirolak. La popular tienda de ropa deportiva existente en Pasaia vive las rebajas con, al parecer, «más vivacidad» que en otras ocasiones. Mikel Salazar, propietario del establecimiento junto a Maite Fernández, así lo asegura a DV.
«Es lo que estamos notando -comenta-. Debe de ser porque la gente ha esperado a que empiecen las rebajas para hacer sus compras. Diciembre fue un mes más flojo. En enero, sin embargo, hemos registrado cifras mejores a las que tuvimos hace exactamente doce meses».
Salazar realiza una puntualización: «No es que las cosas sean en estos momentos como lo eran hace cuatro años, cuando se vendía más, pero hay que reconocer que sí ha habido una mejoría con respecto a 2011».
En Sonesa Kirolak apuestan, año tras año, por «un tipo único», fijado en un descuento del 30%. «Empezamos con él y con él seguimos los dos meses correspondientes a las rebajas. No hay segundas rebajas ni aumentamos el porcentaje conforme pasan las semanas», informa Salazar.
Agustín Berruezo, de la Perfumería Agustín de Trintxerpe, tampoco se queja, pero reconoce que «no hay tanta soltura como hace unos años a la hora de ir de compras». A su juicio, «falta esa alegría y, aunque se hagan buenas rebajas, con descuentos interesantes, pocos las aprovechan».
¿Las razones de ese freno al consumo? «La situación económica, pero también el que se hable tanto en la televisión y en el resto de los medios de comunicación de la crisis. Eso no ayuda nada. Hace que el que puede comprar también se frene», argumenta.
En su caso, la temporada navideña fue bien y ahora no quedan demasiados productos a los que haya que dar salida. «La gente compra cosas para regalar y no piensa en esperar a después del 6 de enero. De todos modos, yo no suelo cargarme de muchos complementos, porque la zona es pequeña y la clientela es normalmente la misma, no como puede ocurrir en San Sebastián. No recurro a grandes cantidades y a la hora de rebajar opto por un porcentaje lógico. Nada del 70% o cosas así, que me parecen casi denunciables», sostiene.
«No me puedo quejar»
«A mí me está yendo bastante bien. Tampoco me puedo quejar», admite Iranzu Pérez, gerente de Arry Moda, un comercio errenteriarra especializado en tallas grandes que abarca hasta la 60.
«Las dos primeras semanas fueron muy bien. A partir de entonces, la cosa ha ido bajando, tal vez por aquello de que se acercaba el fin de mes y se tenía menos dinero para gastar. Habrá que ver cómo marchan las rebajas en febrero, si las ventas vuelven a subir conforme pasan los días», comenta optimista esta comerciante.
Para ella, el previo a la época de descuentos fue «muy bueno». «Hay que tener en cuenta que la chica de talla grande no espera a las rebajas. Si ve algo y le gusta, se lo compra directamente porque sabe que si no, se puede quedar sin esa prenda», explica.
La respuesta comercial a partir del día después de Reyes no la ha defraudado. «También ha sido muy buena», confiesa. «No sé cómo les irá a otros comercios. Es cierto que el mío es distinto a los demás. Se especializa en tallas grandes y en esta zona no hay tampoco competencia», indica.
Los testimonios de dependientes y propietarios de tiendas son uno de los dos barómetros más certeros para medir la marcha de las rebajas. La otra, el desfile de bolsas que suele tomar las calles de pueblos y ciudades en estas fechas. Su escasa presencia es síntoma de que los vecinos de Oarsoaldea se están reprimiendo a la hora de comprar.
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