Mañana es el gran día del deporte estadounidense. Cualquier domingo de otoño o invierno se pueden juntar en aquel país entre treinta y cuarenta partidos sumando baloncesto, hockey hielo y fútbol americano, y eso tomando en cuenta únicamente el deporte profesional y sin incluir al fútbol 'normal' o soccer, cuya trascendencia es mucho menor a la de los deportes antes mencionados.
Pero mañana sólo hay programados dos de la NBA y cuatro de la NHL (los seis al mediodía) para dejar el camino libre a la Super Bowl, que se disputará a las seis y media de la tarde en Indianápolis, doce y media de la madrugada del domingo al lunes para nosotros.
La final del fútbol americano -único deporte de los mencionados cuyo campeón se decide a partido único- detendrá mañana Estados Unidos. Ya el año pasado la Super Bowl disputada en Dallas entre Green Bay Packers y Pittsburgh Steelers se convirtió en el programa de televisión más visto de la historia, con 111 millones de espectadores, un pico de 163 y shares de casi el 90% en las zonas de influencia de esos dos equipos.
La memorable final de 2008
Este año hay un aliciente extra que podría ayudar a romper ese récord de audiencia: Giants y Patriots, New York y New England, se vieron las caras en la final de 2008, una de las más recordadas de los últimos años.
El equipo de Massachusets optaba a ser el tercero de la historia en firmar una temporada perfecta y ya había ganado los 16 partidos de la temporada regular y los dos de playoffs. Además, iba ganando a falta de dos minutos y medio. En ese momento se produjo la 'jugada del siglo', con la brillante e inverosímil escaramuza del quarterback Eli Manning, zafándose de tres defensas, y la no menos espectacular recepción de David Tyree, embolsando el balón con una mano pese a la oposición de otros dos rivales. Minutos después, los New York Giants acabaron ganando un Super Bowl histórica.
Y ahora, sólo cuatro años después, a los New England Patriots se les presenta la oportunidad de cobrarse la revancha. Aunque no con aquella claridad de 2008, vuelven a ser favoritos. Claro, que enfrente van a tener a un equipo que está rompiendo los pronósticos, uno detrás de otro.
En la última jornada de la liga regular, New York y Dallas se jugaban a una carta el pase a playoffs. Ganó New York, que acabó con balance de 9-7 y después ha ido superando rondas contra rivales que tenían mejores registros y siempre en campo contrario.
El camino de New England hacia la final ha sido algo más sencillo. Como campeón de su división (13 ganados y 3 perdidos), estaba exento de la primera ronda y en la segunda se deshizo sin problemas de Denver Broncos. No tan fácil le estaba resultando el último peldaño, esa final de la Conferencia Americana que es a su vez semifinal del campeonato.
El equipo más potente de la última década estaba abocado a una prórroga ante Baltimore Ravens, pero su pateador Billy Cundiff todavía debe estar lamentándose de no haber anotado un field goal (equivalente al golpe de castigo del rugby) aparentemente sencillo. Los de Boston pasaron a la Super Bowl con apuros.
Lo que rodea al partido
Como siempre, la Super Bowl será mucho más que un partido. Las mayores empresas se anunciarán por televisión pagando 2,7 millones de euros por cada tramo de treinta segundos, la cifra más alta hasta la fecha. ¿Crisis? ¿Qué crisis?
El show del descanso correrá esta vez a cargo de Madonna, que llegará con su disco recién sacado del horno y seguramente con más luces y efectos que música. El espectáculo está garantizado.