El músico zestoarra Jagoba Astiazaran y el Centro de Iniciativas de Tolosa (CIT) recibieron ayer el XI Premio Orfeón Donostiarra-UPV/EHU, que tiene como objetivo incentivar la investigación y la actividad musical. En un acto celebrado en el Auditorio de la UPV en Donostia, presidido por su vicerrectora, Cristina Uriarte, y por el presidente del Orfeón, José María Echarri, Astiazaran fue reconocido por su trabajo de investigación 'Vatikano II. Kontzilioa eta euskal musika eta instrumentu tradizionalak' mientras que del centro tolosarra se valoró su labor y trayectoria en el mundo musical. Al término del acto, el Orfeón Donostiarra, dirigido por Sainz Alfaro y acompañado de la pianista Amaia Zipitria, ofreció un recital con obras de su repertorio tradicional.
Ana Arretxe, presidenta del CIT, acogió el premio «en nombre de los miles de colaboradores, voluntarios en su mayor parte» y aseguró que en estos 43 años del centro tolosarra, son ellos con su contribución los que «hacen posible este pequeño milagro de que Tolosa, un pequeño pueblo de Gipuzkoa, sea el centro coral mundial».
Tras un discurso de Ander Letamendia, en el que realizó una breve y elogiosa historia del CIT, Arretxe quiso hacer extensible el premio «a todo el mundo coral, el vasco en particular, pero también a aquellos coros de todas las partes del mundo que durante estos cuarenta y tres años nos han dejado sus emociones, su tradición coral y su buen hacer». La presidenta del CIT aseguró que han intentado «aprender de ellos y que ellos a su vez conozcan nuestras melodías, nuestra lengua, convencidos de que estas músicas forman parte esencial de nuestra identidad cultural».
Por último, Arretxe agradeció a las instituciones la colaboración que han dado al centro en este tiempo y confió en que «sigan prestándonos esa colaboración de aquí en adelante» y no quiso olvidarse de «aquellos que tuvieron la intuición, o quizá osadía, de iniciar en 1967 nuestra institución y que ha devenido en lo que hoy somos y lo que hoy hacemos: el certamen coral, el festival de marionetas, el Amalur, o nuestra última criatura, el Topic».
Jagoba Astiazaran (Zestoa, 1986), licenciado en estudios superiores de música en Musikene y en el Conservatorio Francisco Escudero en las especialidades de txistu y piano, comentó tras recoger el galardón que «'Vatikano II. Kontzilioa eta euskal musika eta instrumentu tradizionalak' no tiene tanto misterio como pueda parecer» y que su trabajo comenzó «con una partitura que tenía entre las manos».
El músico zestoarra, que actualmente estudia composición en Musikene, señaló que en su trabajo teórico sobre la influencia que tuvo el Concilio Vaticano II sobre la música en Euskal Herria «no tuve mucha dificultad para unir al txistu con la Iglesia».
En su trabajo Astiazaran subrayó la importancia de «las constantes visitas a Eresbil» y recordó los momentos «emocionantes» vividos cuando sentía que prosperaba en su labor investigadora. El músico zestoarra reconoció que «el trabajo de campo quizá ha sido el que más experiencia y recuerdos me ha aportado», comentó jocosamente alguna de las anécdotas vividas y defendió el euskera para este tipo de trabajos académicos.