Los colores rojo y negro lucirán este año en el millar de pañuelos que repartirá la organización del Festival de Piano . El certamen, organizado por la asociación Seiasle con la colaboración del Ayuntamiento de Andoain, se celebra hoy y mañana en las dos salas de Bastero Kulturgunea.
La séptima edición se traduce en cifras de vértigo. Una de ellas, los 889 pianistas de 6 a 18 años de edad que participan este año, representando a 75 escuelas de música de Gipuzkoa, Alava, Bizkaia y Navarra. Otra, las más de 300 composiciones de diferentes autores que se escucharán este fin de semana en los treinta conciertos programados, al que se añadirá como broche final el concierto de clausura en el que actuarán los alumnos seleccionados por el jurado del certamen.
En esta actuación final el festival tendrá un recuerdo para el maestro Francisco Escudero. Myriam Ulanga, miembro de Seiasle, señalaba ayer que «en otras ediciones hemos celebrado los centenarios de Chopin y Shuman y, en esta ocasión, queríamos tener presente al maestro Escudero en el centenario de su nacimiento, un compositor de aquí, muy nuestro, cuya obra se escuchará mucho este año». Ulanga añadía que no se ha podido encontrar un repertorio del compositor zarauztarra para que lo interpretaran los alumnos, pero, «de una manera u otra estará presente en esta séptima edición».
Los conciertos comenzarán hoy, sábado, a las 9.30, y finalizarán a las 20.00 horas. La segunda jornada proseguirá mañana con audiciones desde las 9.30 horas hasta las 19.45 horas, momento en el que se dará paso al concierto de clausura una vez que finalice la entrega de premios.
La trastienda del festival
Jóvenes alumnos de la Escuela de Música de Andoain, de 11 a 19 años, profesores de este y otros centros de música, ex-alumnos, padres, madres y familias enteras forman parte de la trastienda del festival. Ellos son los voluntarios que requiere todo evento para salir airoso. De su buena labor depende una parte importante del éxito del certamen. Durante las dos jornadas que tienen por delante se ocuparán de ofrecer información sobre audiciones y horarios de los actos de entrega de premios a los participantes, controlarán la asistencia al centro cultural Bastero, atenderán sugerencias, quejas y cualquier incidencia que pueda surgir y se encargarán de guiar a los jóvenes pianistas hasta en el más mínimo detalle, acompañándoles al escenario y repartiendo botellines de agua y un tentempie para reponer fuerzas.
Los voluntarios se encargarán igualmente de tareas informáticas, recogiendo los resultados de las actas de cada uno de los conciertos para introducir los datos en el ordenador. Cada uno en su tarea, las más de sesenta personas que prestan su ayuda al festival se encargarán de estar atentas para solucionar cualquier imprevisto y procurar que el certamen sea un año más un modelo de organización.
Myriam Ulanga agradece la labor desinteresada de los voluntarios y se muestra «muy contenta» por el nivel de participación que mantiene el festival en su séptimo año de andadura. «Este certamen es un gran encuentro de alumnos, profesores y familias, y una ocasión única para los jóvenes pianistas de subir al escenario y mostrar sus conocimientos». Ulanga señala que «ha habido gente que no ha podido participar este año y siguen llamando para comentarnos la ilusión que les haría poder estar presentes en próximas ediciones». Está claro, añade, que el festival de piano tiene una importante aceptación.