Entre nuestros vecinos vizcaínos, un plan muy habitual en estas fechas invernales consiste en ir a comer alubias a Orozko, de fama comparable a las nuestras de Tolosa. Población entre montañas con el macizo del Gorbeia como cima de referencia y regada por varios cursos de agua que rinden sobre el río Nervión, la capital del valle de Arratia es un municipio muy extenso, rural y de caserío disperso en barrios y núcleos con un censo total cercano a las 2.500 almas.
Sin desdeñar la degustación de un buen puchero de alubias, nuestra propuesta para este fin de semana va por derroteros distintos a los gastronómicos: queremos llamar la atención concretamente sobre un edificio y sobre una tradición ritual. Empezando por lo primero diremos que un desplazamiento a Orozko lo justifica por sí solo la pequeña pero sorprendente iglesia de San Pedro del barrio de Murueta, un templo distinto y sorprendente por sus pinturas murales realizadas a la manera de trampantojos, como engaños para la mirada.
Durante siglos permanecieron ocultas bajo el encalado, hasta que una restauración reciente las sacó a la luz. Esas pinturas hiperrealistas, fechadas en el siglo XVI, fingen grandes cortinajes que caen sobre el retablo, ventanas abiertas, hornacinas con las virtudes teologales... un catálogo de ilusiones ópticas que conforman algo así como una tramoya sagrada. Esto en cuanto a la decoración, pero además está la arquitectura: los especialistas señalan que en San Pedro de Murueta tenemos una auténtica joya del Renacimiento culto en tierra vasca, pequeña por tamaño pero de gran valor patrimonial y con elementos notables como sus portadas o las preciosas ventanas góticas.
Bien que en un escalón inferior, la ermita de Nuestra Señora de la Natividad del barrio Goikuria también presenta preciosos policromados en su techumbre de madera con temas de inspiración clasicista. Me cuentan los vecinos que entre todos están intentando recaudar fondos para su restauración, que se antoja más que necesaria. Pero los tiempos no son los mejores...
Vayamos por último con la anunciada tradición ritual: mañana, festividad de Santa Águeda, es un día muy señalado en Orozko. Como cada año, en la parroquia de San Bartolomé de Olarte del barrio de Ibarra, durante la misa mayor de las 12, se procederá a la bendición de los niños nacidos en el último año. La concentración de bebés en brazos de sus amas o amamas brinda una estampa deliciosamente ruidosa.