Bélgica llevaba toda la semana soportando temperaturas gélidas de hasta -20º, pero fue ayer cuando sintió de verdad los rigores de la ola de frío que azota a Europa. Tras dos horas de copiosa nevada, que coincidió con la salida del trabajo de miles de personas, el centro del país quedó completamente colapsado con un atasco de campeonato. En realidad, no habría adjetivos para intentar describir el embotellamiento porque rompió todos los récords nacionales. Hasta 1.275 kilómetros de caravanas se contabilizaron en el entorno de Bruselas y las principales autopistas belgas.
El caos se desató poco antes de las cinco de la tarde. Para entonces, la nieve ya se acumulaba en las carreteras y los medios locales alertaban de que el fin de semana podía empezar más que torcido. La realidad superó hasta la predicción más pesimista. Con miles de trabajadores intentando salir de las principales ciudades belgas, la nevada se intensificó de tal manera que obligó a los conductores a circular al ralentí. A partir de ahí, empezó el efecto dominó. En Bruselas, tuvieron que cerrarse varios túneles de acceso al centro y su circunvalación se colapsó en cuestión de minutos. De ahí, el atasco saltó a la A-12, la autopista que une la capital con Amberes y al resto de arterias que vertebran el país.
El resultado fue un embotellamiento colosal de 1.275 kilómetros. La cifra es alucinante, pero Bélgica es una experta en atascos. Basta añadir que los medios locales conocían al detalle el récord anterior. Fue en febrero de 2010 y se contabilizaron 948 kilómetros de caravanas. Según un estudio del fabricante de navegadores TomTom, que ayer elevó el impacto del atasco a los 4.000 kilómetros si se incluyen las vías secundarias, Bruselas también es la capital europea de los embotellamientos por delante de Varsovia, la ciudad polaca de Wroclaw y Londres. No hay que olvidar que Flandes, la mitad norte del país donde está enclavada la urbe comunitaria, es un territorio relativamente pequeño y habitado por seis millones de personas.
El temporal incluso ha obligado a contenerse al Manneken Pis, que hasta nuevo aviso ha dejado de orinar en el casco antiguo de la capital por miedo a que su mecanismo hidráulico pueda verse dañado.
Menos gas
Las últimas previsiones indican que en los próximos días las temperaturas seguirán cerca de los -10º. Con este pronóstico, Bélgica mantendrá su consumo de gas por las nubes tras haber batido en la noche del jueves su récord. En el resto del continente, las necesidades energéticas empiezan a preocupar. La Comisión Europea advirtió ayer de que Rusia ha disminuido su suministro a ocho países. De momento, Austria e Italia son los más afectados al registrar hasta un 30% menos de flujo. Bruselas remarcó que la situación no puede considerarse de emergencia porque los socios deben albergar reservas para al menos un mes. La UE optó por poner en marcha un colchón de seguridad en 2009.