El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, dio ayer una nueva muestra de que el Gobierno de Rajoy ha decidido modular paulatinamente su discurso en torno al final de ETA y el asunto de los presos al afirmar que su intención es «ayudar y acompañar» a los reclusos que expresen su arrepentimiento y su voluntad de reinsertarse en la sociedad. En el marco de los beneficios penitenciarios que ya recoge la legislación, el ministro aseguró que el Gobierno seguirá en los próximos meses la estrategia que puso en marcha el anterior Ejecutivo con los presos de ETA, la denominada 'vía Nanclares', mediante la cual son acercados a prisiones vascas aquellos presos que rompen de manera clara con ETA y piden perdón a las víctimas. Puntualizó que ir más allá de esta vía sería saltarse la ley, por lo que lo descartó.
Desde que el martes compareció en el Congreso para explicar los ejes de su política para el Ministerio de Interior, el discurso de Fernández Díaz ha derivado hacia una mayor apertura en lo referente a la política penitenciaria. Ayer reconoció que estamos en una situación «llena de esperanza y de posibilidades», aunque matizó que «la ingenuidad no tiene cabida». El ministro de Interior está obligado a hacer equilibrios para dar pasos en el proceso del final de la violencia sin soliviantar a los sectores de su partido más reacios a aceptar lo que consideran 'concesiones' a los presos de ETA. Fuentes del PP vasco, que patrocina la vía más aperturista dentro del partido, destacan que, más allá de otras declaraciones, «lo que vale es lo que el ministro dijo el martes en el Congreso, donde anunció que actuará con altura de miras, porque eso es lo que marcará su política».
Cuando ayer, en un programa de TVE, Fernández Díaz fue preguntado por las medidas que piensa adoptar en el tema de los presos, señaló que la ley permite «ayudar a aquellos presos de ETA que quieran acogerse a los beneficios». Llegó a decir que su ministerio va a «impulsar la denominada 'vía Nanclares'», que consiste en agrupar en la cárcel alavesa de Nanclares de la Oca a los presos que, de manera contrastada y mediante un escrito, manifiestan su ruptura con la organización y piden perdón a las víctimas. Actualmente, en ese penal hay entre 20 y 30 internos que han renegado de la organización, por los cerca de 550 presos de ETA repartidos por cárceles españolas.
Fernández Díaz apuntó que «como sabemos que ETA está actuando sobre el colectivo de presos de manera muy fuerte para evitar que se acojan a la reinserción, vamos a ayudarles a los que están dispuestos a ese tránsito y facilitarles el camino». Aprovechó para asegurar que «el mayor enemigo de los presos de ETA es ETA».
Según explicó, el Ejecutivo está dispuesto a acercar a los presos «que se arrepientan y muestren voluntad de reinserción, pidan perdón, renieguen de su actividad terrorista y muestren voluntad de no seguir perteneciendo a una banda». «A esos les vamos a llevar», zanjó, al tiempo que añadió que «lo que no se puede hacer, porque iría contra la ley, es hacerlo con los que no se han arrepentido».
El ministro también habló de la necesidad de que ETA, además de dejar de actuar, se disuelva definitivamente, y dijo que una forma de visualizar ese final sería ver depositadas «unas cuantas armas en una campa del País Vasco». Recordó que los miembros de ETA «aún no han pedido perdón» e insistió en que «con una entrega de armas» se vería que la decisión de cese definitivo de la violencia «es sincera». «Serían ya signos que nos harían empezar a creer en la palabra de ETA», añadió.
Emplazamiento
La izquierda abertzale emitió ayer un comunicado en el que afirmó que el ministro de Interior «es consciente» de que el desarme de ETA «ha de realizarse de forma ordenada y acordada», por lo que le invitó a «emprender sin dilación un diálogo con ETA» para abordar el desarme de la organización.
La nota decía que el ministro debe «poner en práctica la amplitud de miras» y abrir un diálogo con ETA que «se ceñiría exclusivamente a las consecuencias derivadas del conflicto político (...), con la vuelta a casa de presos y exiliados, con la desmilitarización del país y con el desarme de ETA».