Nueva exposición en el Photomuseum, Kibera, abierto esta misma semana. Con esta exposición los autores pretenden dar a conocer la realidad humana de Kibera, un arrabal de Nairobi donde la gente vive en condiciones míseras. Por medio de las imágenes, pretenden mostrar esa realidad y los esfuerzos de su gente por sobrevivir cada día, sacar adelante a sus familias y prepararles un futuro mejor.
Kibera es probablemente el mayor arrabal de África en el corazón de Nairobi. Está asentado sobre un estrato de basura en continua descomposición: restos de basura orgánica, vidrio, latas y desechos de aparatos electrónicos, que a veces entran en combustión espontánea y obliga a los habitantes a abandonar sus chabolas.
El hedor es irresistible; carecen de sistemas de saneamiento, de agua potable, de servicios sanitarios. Las aguas fecales van por zanjas abiertas (cuando existen) y las infecciones y enfermedades, consecuencia de la falta de higiene, causan una elevada mortalidad infantil.
A estas condiciones se suman el sida, la violencia sexual, el alcoholismo, la delincuencia. La enorme tasa de paro completa unas condiciones de vida extremas y reduce aún más la esperanza de salir de esta situación.
Los autores de la muestra
Gonzalo Ocampos, Rafa Marrodán y Alfredo Messeguer son los miembros de Cooper Photographers, una agencia de prensa, información gráfica y comunicación.
Tras varios viajes a Kenia, fotografiando naturaleza, Rafa traba amistad con un guía, John Ngige que vive en Kibera, quien le cuenta su existencia allí y le introduce en el barrio. De esta visita, surge la necesidad de ayudar por medio de su trabajo como fotógrafos.
Decidieron editar, por su cuenta, un libro con fotografías en las que intentan trasmitir las condiciones en que viven los habitantes de Kibera y los esfuerzos que realizan para sacar a sus familias, día a día. Y dar especial testimonio del trabajo de la mujer, fundamento de esta sociedad, en esta lucha. Con el libro quieren involucrar a la gente que puede contribuir a mejorar sus condiciones de vida, implicando a empresas y particulares sin cuya colaboración, esta labor hubiera sido imposible.
Los beneficios de la venta del libro irán destinados a la reconstrucción y dotación de una escuela en el barrio que ayude a educar a los niños y les ofrezca la esperanza de romper el círculo vicioso en el que están El libro se puede adquirir en el Photomuseum.
Kibera
No es nada fácil la vida en un barrio en el que basura y gente comparten espacio vital, en una batalla que, desgraciadamente, vence la primera. Es una espiral interminable que comenzó hace décadas y continúa en nuestros días. Un largo éxodo hacia Nairobi, hacia una vida mejor, hacia el futuro que no encontraban en sus pequeños poblados y aldeas. Pero todo fue y sigue siendo un fraude. Éste es un país que atrae anualmente al turismo de lujo que, motivado por la visión de una vida salvaje y una naturaleza exuberante, deja unos beneficios básicos para este país, del que se aprovechan muy pocos.
En Kibera todas las cifras son de escándalo. Los más pesimistas afirman que esta mini nación supera ya el 1.000.000 de habitantes. El gobierno keniano quita hierro y la reduce a 300.000, a veces, pues conocen bien los beneficios de la caridad internacional. Es un buen negocio ser pobre. Nuestra mala conciencia hace el resto y unos pocos se lucran de ello. Porque en Kibera lo malo se multiplica por infinito y cuando crees haberlo visto todo, el barrio te sorprende con otra desagradable sorpresa que reduce a la nada lo ya vivido.
Los autores señalan que «no nos va a servir de nada creer que otro mundo es posible porque aquí, sencillamente, es necesario. Otro mundo que se base en la solidaridad y la justicia social. ¿Dónde queremos poner el límite a sus esperanzas, a su sufrimiento y a nuestro egoísmo? ¿Hasta cuándo nos durará esta especie de anestesia de los sentimientos que nos lleva a ignorar la desesperanza de los demás?».
Esta nueva exposición del Photomuseum se podrá visitar hasta el próximo 4 de marzo.