Aislados pero con buen humor. Así se mostraron ayer algunos de los contactados a través del teléfono, gente que vive en poblaciones altas y rurales. Personas como Agustín Linazasoro, que tiene una casa rural en Beasain, 'Pagorriaga', que tuvo que subir andando por una pista forestal seis kilómetros porque no pudo hacerlo en coche.
«Tenía una cita con Nekatur y a la vuelta a casa, el agroturismo ecológico 'Pagorriaga', he tenido que dejar el coche abajo y subir andando seis kilómetros», cuenta Agustín Linazasoro. Y no por la carretera de Aratx-Matxinbenta en Beasain, «no, no, por una pista forestal que estaba con nieve pero se podía pisar». Le costó una hora, que no es mucho tiempo para una caminata en esas condiciones. «La verdad es que he subido disfrutando el paisaje, de la nieve impoluta de los bosques, de la tranquilidad...» comenta bucólico porque había unos cinco centímetros de espesor. «Ahora -media tarde- debe estar ya por los diez centímetros», calcula Agustín.
No le pilla desprevenido porque cada año le ocurre lo mismo, ya que su casa-explotación agrícola está a 700 metros de altitud, en uno de los bellos parajes del interior guipuzcoano. «A los que se les ve nerviosos es a los animales. Las cabras enanas se meten al establo a robar paja y comida a los caballos y yeguas. Los ciervos, tengo unos cuarenta para cría y carne, también se han puesto algo inquietos al ver la nieve y no la hierba... Se han mosqueado de no poder comer en el prado». La media docena de ovejas latxas estaban tan panchas en medio de la nieve.
«Ni nos hacemos fotos»
En Santa Marina, ese lugar privilegiado de Albiztur con vistas excepcionales, los dueños del bar restaurante y alojamiento 'Segore Etxe Berri' estaban pensando en cerrar «porque no ha subido nadie. La pala ha limpiado la carretera pero enseguida vuelve a cuajar la nieve y puede resultar peligroso subir hasta aquí», señalaba Nagore Garmendia, miembro de la familia dueña del caserío. «Tenemos a esta hora unos 15 centímetros. Como no hay nadie vamos a aprovechar para hacer lo que a veces menos podemos por falta de tiempo». No es jugar con la nieve. «No, estamos acostumbrados a verla. Ni siquiera nos hacemos fotos», señala con naturalidad. Fuera, mientras, seguía nevando.
Cinco bajo cero en Arantzazu
A Pello Zabala, monje de Arantzazu y experto aficionado a la meteorología, no le preocupaba excesivamente la intensa nevada de ayer. «Pero por si acaso, que deje de caer porque no me gustaría que nos quedásemos aislados unos cuantos días», decía precavido. Su compañero Iñaki Beristain ya había plasmado en su cámara de fotos imágenes del santuario blanqueado. «Es nieve en polvo, seca como dicen los baserritarras. Pero no se derrite porque llovizna y se convierte en hielo porque estamos a -5º» explicaba Zabala desde la confortabilidad del interior y su calefacción. «Hay una capa fina helada de unos dos centímetros en la carretera, mal para subir o bajar con el coche». Relata con la facilidad adquirida de dar tantos partes, informaciones del tiempo y explicar tantas témporas que «está cayendo polvillo de nieve. Así que el viento está jugueteando con él y lo arrincona en las revueltas, por lo que parece que hay más de lo que ha caído. Me decían: ¡hay por lo menos 7 centímetros! No, porque los tejados los ha dejado rojos».
Reflexiona sobre si se puede subir o bajar de Arantzazu. «La carretera está practicable, pero hay que circular con mucho cuidado. Han limpiado algo pero enseguida vuelve a cuajar. Si esta noche (por la pasada) hiela no creo que se pueda utilizar». Bromea señalando que han visto algún coche destrozado en la plazoleta de abajo «porque los jóvenes vienen a derrapar, pero alguno se ha pasado de velocidad...».
Calcula que hoy tampoco puedan salir del santuario «a menos que venga a rescatarnos la máquina quitanieves y echan mucha sal en la calzada», esperando a ver si a partir del mediodía mejora el tiempo «Hoy incluso hemos podido ver el sol en algunos momentos».
Soledad completa
En el Museo de la Sal, en Leintz Gatzaga, Aitziber Gorosabel su responsable espera que «amaine el temporal para el fin de semana, que es cuando la gente viene a visitarlo en plan familiar. Hoy está todo nevado», detalla desde su caserío, cerca del atractivo museo. «Ahora las carreteras no están nada bien. Coger el coche supone un riesgo. La gente del pueblo ni se ha movido y en el museo nos hemos cogido fiesta. Mañana -por hoy- está prevista una visita guiada para cuatro personas. Espero que se pueda realizar», expone esperanzada.
En Elgeta, otra población de altura, las palas no cesaban de pasar para quitar la nieve acumulada, como nos señalaba Arantza, propietaria del bar 'Ostatu', que tiene cerrado «no por falta de gente sino porque me he jubilado y estoy esperando a que vengan a llevarse unos materiales». Ella misma se asoma a la plaza de los Gudaris a ver el termómetro de la farmacia cercana: «-2º a las 16.55 horas. La verdad es que pasa muy poca gente y no hay nada de tráfico, porque calculo que hay ahora unos 8 centímetros de nieve. Así que tranquilidad total».