Traspasar ayer a media tarde el umbral del portal número 20 de kale Nagusia y oler a quemado era todo uno. Pero, ese mismo olor minutos antes de las nueve de la mañana era perceptible en una zona de la mencionada calle. Todo partía del segundo piso, letra A, del céntrico portal del edificio de cuatro alturas y ocho viviendas que hubo de ser desalojado como consecuencia de un incendio declarado en uno de los pisos.
«Estaba dormida y me despertó un avisador que tengo por temas de salud, al tiempo que oía una serie de explosiones. Al principio, creía que estaba soñando, pero nada más lejos de la realidad. Me levanté y la salita estaba tomada por las llamas, qué era aquello, parecía el infierno», relataba la vecina afectada. «Intenté apagar el fuego con unas mantas pero vi que era imposible». A modo de acto reflejo, cerró la puerta de esa habitación para que el fuego no se propagara por el resto de las dependencias de la vivienda y «salí a pedir ayuda a la vecina del segundo B».
Para entonces la habitación y todos los enseres estaban siendo pasto de las llamas, el lucido de escayola del techo y las molduras, debido al calor, iban desprendiéndose.
Los timbrazos en la vivienda contigua del segundo piso alertaron a Mari Mar Caballero. «Me estaba preparando para ir al Euskaltegi, y ante semejantes timbrazos me asusté y los relacioné con algún problema de algun familiar, abrí y me econcontré con la vecina y la gran humareda que salía de su casa. Cogí el móvil para llamar al 112 y de tan nerviosa que estaba marcaba el 12, hasta que finalmente pulsé bien las teclas».
Bomberos y Ertzaintza
Los bomberos, la Ertzaintza «no tardaron nada en llegar», señalaba. Sofocaron el incendio sin apenas utilizar agua, para de esta manera evitar males a terceros. La espuma de los extintores fue suficiente para aplacar y apagar las llamas, una labor realizada en torno a la media hora.
Los efectos del humo se dejaban notar en algunas de las dependencias de la vivienda.
Al parecer, según fuentes de la Ertzaintza, el fuego se originó a través de una manta eléctrica que en la butaca de la sala había permanecido encendida durante la noche.
El portal de esta vivienda afectada por el incendio pertenece a Kale Nagusia pero da a la plaza de Iturralde, a donde los camiones de los bomberos no pueden acceder.
Toda la operación se llevó cabo con los vehículos estacionados en Kale Nagusia.
La Ertzaintza desalojó el inmueble y una de las vecinas hubo de ser ser asistida en el cercano centro sanitario, debido a que sufría una crisis de ansiedad por la inhalación de humo.