La agencia de calificación de solvencia Standard & Poor's revisó ayer la nota otorgada a la Administración vasca -también a la Diputación de Bizkaia y Navarra- y adoptó la decisión de rebajarla en un escalón. En la particular nomenclatura de esta agencia, la nueva calificación pasa de AA+ a AA-, en ambos casos. Una nota que se sitúa dos escalones por encima de la que Standard ha otorgado recientemente a España ya que, entiende esta entidad, la situación de la economía vasca, la liquidez de sus arcas públicas y su autonomía normativa y de recaudación le permiten afrontar la crisis con un mayor margen de maniobra.
Aunque la noticia tiene su vertiente negativa -pasar de notable alto a notable bajo-, el hecho de que se mantenga dos escalones por encima de la adjudicada a España tiene un valor muy positivo. Marca una notable distancia con los problemas que rodean a la deuda emitida por el Reino de España, que sufre también las incertidumbres en torno al cumplimiento de los compromisos en materia de déficit.
La revisión de la nota de solvencia era algo previsto y esperado. S&P ya había anunciado el pasado 7 de diciembre que colocaba en revisión la solvencia de Euskadi, al tiempo que advirtió que lo hacía con «perspectiva negativa». No cabía esperar otra cosa que una degradación.
En un breve informe dado a conocer ayer, Standard & Poor's justifica la distancia entre la solvencia de las cuentas públicas vascas y las del Estado en su mayor capacidad para superar un «escenario de stress» financiero. Una posición que viene dada por su menor déficit en las cuentas públicas y también por la capacidad para dibujar un esquema de ingresos independiente al del Gobierno central. La capacidad normativa de las diputaciones en materia fiscal y también su papel como recaudadoras son, en opinión de S&P, dos elementos que hay considerar como positivos.
La menor tasa de paro, el alto grado de industrialización y la mayor apertura a los mercados exteriores son aspectos que la agencia considera también como elementos diferenciales que hay que tener en cuenta. Además, Standard califica como «muy positiva» la situación de liquidez del Gobierno Vasco -mejor incluso que la de Navarra, que valora como «positiva»-, hecho que contrasta con las aparentes tensiones de tesorería vividas en los dos últimos meses y los retrasos en el pago de facturas. A propósito de este hecho, la portavoz del Gobierno Vasco, Idoia Mendia, insistió ayer en que el parón que se produjo en diciembre respondió únicamente a razones técnicas, no a falta de liquidez, al tiempo que cargó con dureza contra el PNV. «Si son tan abertzales y si quieren tanto a este país -dijo Mendia en referencia a las alusiones de los jeltzales sobre los problemas económicos del Ejecutivo- no tienen que ensuciar el nombre de este país ni de este Gobierno».
En este contexto, el departamento de Hacienda del Gobierno Vasco contempla con optimismo las operaciones de emisión de deuda que deberá realizar en el medio plazo. La más inmediata -que se materializará en los próximos días- con la colocación de 274 millones de euros.