El Grupo Alfonso Gallardo ha firmado la venta a la compañía brasileña CSN de la acería alemana de Thüringen, que ya intentó vender el año pasado junto con las plantas de Azpeitia y Lasao. Una operación que quedó finalmente frustrada tras acusarse mutuamente de incumplimiento de contratro. En aquella operación también se incluía la cementera Balboa, ubicada en Badajoz.
Según indicó el grupo siderúrgico español, la venta se formalizó este martes y además de la acería alemana ha logrado desprenderse de la comercializadora Gallardo Sections.
La operación permite al Grupo Alfonso Gallardo reforzar notablemente su capacidad financiera y reducir su endeudamiento en torno a los 485 millones, cuantía en la que se cifra la operación. Asimismo, apunta que le permitirá cerrar las negociaciones que se están llevando a cabo con los bancos acreedores y seguir desarrollando los proyectos futuros del grupo industrial.
De hecho, los problemas financieros que está atravesando el grupo son los que le empujaron a poner a la venta el año pasado la acería alemana y las vascas. Tras meses de negociaciones -se anunció en diciembre de 2010- el grupo español firmó oficialmente la venta de las cuatro instalaciones a CSN el 20 de mayo de 2011 por 970 millones.
Pero la operación se frustró a mediados de septiembre después de varias semanas de impasse y bloqueo en las negociaciones. Ambas partes se acusaron mutuamente de incumplimiento de los compromisos contractuales, aunque no detallaron los aspectos. Sin embargo, fuentes conocedoras de la operación apuntaron que se trataba de una estrategia del grupo brasileño para rebajar el coste de la operación. Otras señalaban que además del precio había influido en la paralización de la compraventa el aumento de las garantías necesarias para ejecutar la operación, así como la exigencia del comprador de reducir los costes laborales de las plantas incluidas en el acuerdo.
Los delegados de ELA y LAB de la planta de Corrugados de Azpeitia consideran precisamente que esta es la razón última del expediente de rescisión presentado por el Grupo Gallardo en la acería guipuzcoana, y que fue aprobado por la autoridad laboral, aunque redujo de 140 a cien los despidos. El ERE iba acompañado de otro de suspensión, que también mitigó la Delegación de Trabajo.
Las rescisiones se harán mediante trece prejubilaciones y 87 bajas incentivadas. El plazo para acogerse a las bajas incentivadas concluye el próximo día 11. No obstante, hasta el momento tan sólo se han apuntado una veintena. Y es que el hecho de que las indemnizaciones se abonen en treinta mensualidades está retrayendo a los trabajadores, que no se fían de que la empresa o en todo caso el Grupo, que es el responsable último, pueda hacer frente a las mismas, máxime teniendo en cuenta las dificultades de liquidez que tiene.
Es más, los trabajadores prefieren que sea la empresa la que designe a los empleados que se quedan fuera para así cobrar al día siguiente la indemnización, aunque la cuantía sea menor.