El tolosarra Karlos Linazasoro ha resultado ganador de la primera edición del premio de poesía Xabier Lete, gracias al poemario 'Ezer gehiago behar gabe'. Por su parte, el premio Gabriel Celaya ha ido a parar al murciano Miguel Sánchez Robles. Los premios, de carácter internacional, están instituidos por la Diputación Foral de Gipuzkoa, y constan, en ambos casos, de una dotación de 10.000 euros. Próximamente se editarán los trabajos ganadores, mediante convenio con editoriales comerciales, y en el caso de Linazasoro la editora será la casa Pamiela.
Según comentó ayer Linazasoro, presentó al certamen una recopilación de un centenar de poemas, escritos a lo largo de siete años, «a partir de la muerte de mi madre». Añadió que los temas predominantes son «los de siempre en mi caso: la Naturaleza, el amor y el paso del tiempo». El tribunal se ha decidido por la obra de este bibliotecario de Tolosa y colaborador de DV, tras considerar que era el más interesante de un total de 22 trabajos.
El trabajo ganador del murciano Miguel Sánchez Robles se titula 'Treinta maneras de mirar la lluvia', y en este apartado se habían presentado 27 obras. Catedrático de instituto de Geografía e Historia y residente en Caravaca de la Cruz, este poeta trabaja también la novela, y es poseedor de numerosos galardones, entre ellos el Ciudad de Irún de poesía, hace 22 años, por la obra titulada 'Síndrome de tanto esperar tanto'.
Lluvia gratificante
El poeta murciano supo anteayer que había sido galardonado, y no se trasladó a San Sebastián. Se espera que lo haga cuando se concedan los premios, en un acto social. «El tema principal del libro es la lluvia como sentimiento. Recojo la sensación gratificante que produce en nosotros la lluvia. Vivo en Murcia, en una tierra muy seca. El libro es una suma de poemas de carácter existencial, con una visión poliédrica de las cosas. La lluvia nos da una manera especial de ver las cosas», comentó ayer a este periódico.
Y cuando se le dijo que en otras zonas más húmedas la lluvia puede estar relacionada literariamente con la melancolía, respondió así: «Creo que fue Víctor Hugo quien dijo que 'la melancolía es la felicidad de estar triste'».
Sánchez Robles ha ganado muchos premios, y no solo de poesía, también en narrativa. El año pasado se llevó el Premio Internacional Javier Tomeo de novela, instituido por la Universidad Rey Juan Carlos, por 'Corazones de cordero', y tras imponerse a 600 participantes. Esta narración aborda el problema de la violencia de género. También ha cultivado el ensayo, y por ejemplo ganó el premio Becerro de Bengoa de la Diputación alavesa, por 'El sentido del mundo', una reflexión «sobre la deriva del mundo actual».
La Diputación instituyó estos premios el año pasado, con motivo del centenario del nacimiento de Celaya, y el reciente fallecimiento de Xabier Lete. Tiene intención de crear dos colecciones exclusivas para acoger las ediciones de las obras ganadoras de los premios.
El jurado del Premio Xabier Lete ha estado compuesto por Igor Estankona, Joserra Garzia, Tere Irastortza, José Ángel Irigaray y Lourdes Otaegi. En el Premio Gabriel Celaya han intervenido Carlos Aurtenetxe, Félix Maraña, José María Parreño y Elena Román.
Félix Maraña comentó ayer que, cuando la Diputación adquirió la bibliteca de Celaya, «la viuda, Amparo Gastón, dijo que se debería crear un premio de poesía que llevara el nombre de Gabriel. Yo siento una alegría personal por el hecho de que el nombre de Celaya quede unido al de Lete. Cuando en 1984 la Diputación, con Lete de director de Cultura, homenajeó a Celaya, hubo una gran transferencia de afectos entre estas dos personas».