La izquierda abertzale ha vuelto a apretar las clavijas al PNV a cuenta de Bidegi. La semana pasada fue la portavoz foral la que denunció un desfase de 246 millones en las adjudicaciones efectuadas por la sociedad foral en la pasada legislatura. Sus declaraciones levantaron ampollas en el PNV. Los jeltzales interpretaron que se les acusaba de malversar fondos en las obras de la Eibar-Vitoria y del Segundo Cinturón. Larraitz Ugarte, arropada por el diputado general, respondió que se había limitado a criticar una «muy mala gestión».
Parecía que la tormenta había escampado, pero fue una tregua previa al aguacero de ayer. La izquierda abertzale exigió al PNV que «aclare el escándalo mayúsculo de Bidegi, un escándalo que ha creado alarma social».
Íñigo Balda e Idoia Aiastui, portavoces en Gipuzkoa de la formación independentista, señalaron que los desfases entre el presupuesto inicial de las obras adjudicadas en la AP-1 y en la nueva circunvalación donostiarra, y el precio finalmente pagado, no tienen parangón en Europa. «¿Por qué ha ocurrido? ¿Qué ha pasado concretamente? Exigimos una explicación sobre los desfases de hasta un 65% de lo presupuestado».
Los portavoces de la izquierda abertzale señalaron que, cuando se «ha destapado el escándalo, el PNV está intentando escurrir el bulto dando aparatosos titulares de prensa. Quieren ocultar a la sociedad todo lo ocurrido, pero para eso que no cuente con nosotros». «El PNV -subrayaron los portavoces- tiene una responsabilidad política de la que no va a poder evadirse».
Balda y Aiastui también denunciaron la actitud de PSE y PP, «porque no han abierto la boca ante el escándalo de Bidegi». Preguntados sobre si la crítica la hacían extensiva a EA y Aralar, cuyos representantes en el Consejo de Administración Bidegi también aprobaron los sobrecostes, señalaron que «todos los partidos allí presentes no exigieron los datos que debieron exigir».
Respecto a la posibilidad de que la izquierda abertzale pida que se auditen las cuentas de Bidegi o que dé el paso de acudir a los tribunales, Balda señaló que estas iniciativas corresponderían a la Diputación. «Nosotros estamos aquí para realizar una crítica política», indicó.
La formación independentista mostró su compromiso para avanzar hacia un nuevo modelo, frente a los años de «gestión irresponsable del PNV, que ha dejado agujeros negros y desfases». Añadieron que era la «época del despilfarro, cuando el PNV pueblo a pueblo y en la Diputación hacía y deshacía a su antojo, en gran medida beneficiándose de la Ley de Partidos. El resultado de aquella malísima gestión es el endeudamiento colosal que padecemos».
La formación reiteró su oposición a los «diversos proyectos faraónicos que se han querido imponer a la sociedad desde diferentes instancias, como el tren de alta velocidad, el puerto exterior y la incineradora de Zubieta».
La izquierda abertzale mostró su apoyo a la marcha convocada para este sábado en Donostia por diferentes movimientos sociales «por una Gipuzkoa diferente y contra los macroproyectos».
Segundo encontronazo
Bidegi ha propiciado el segundo choque de trenes entre la izquierda abertzale y el PNV. El primero se produjo el mes pasado, a cuenta de la incineradora. La formación independentista descolocó al PNV, después de lograr que los jeltzales propiciaran con su abstención la aprobación del presupuesto foral.
El PNV se avino a dar luz verde a la cuentas tras firmar un acuerdo con Bildu por el que, según interpretaron los jeltzales, el futuro de la incineradora se decidirá en las Juntas, donde la coalición se encuentra en minoría y, por tanto, tendría que acatar la postura de PNV, PSE y PP, favorable a la planta de Zubieta. La izquierda abertzale, sin embargo, asegura que la decisión se tomará en el Consorcio de Residuos, donde dispone de mayoría.
El diputado general acudirá el viernes de la próxima semana a las Juntas, a petición del PSE, para que aclare el contenido del acuerdo presupuestario entre Bildu y el PNV.