Ilusionarse con algo puede ser peligroso porque aleja de la realidad. El Bidasoa-Irun comenzó la temporada con un equipo plagado de jóvenes jugadores con muy poca experiencia en la categoría. Con sólo dos incorporaciones, las de Azkue y Leo, aunque más tarde llegaría Kobin. El objetivo se fijó claramente desde el primer día. La permanencia en la División de Honor Plata era la meta del conjunto irundarra. Y es que después de lo que aconteció el curso pasado, nadie tenía en mente en otra cosa que no fuera la salvación.
Durante la primera vuelta los bidasotarras lo hicieron mejor de lo que se podía esperar y se colocaron más cerca de los puestos de play-off que del descenso. Esto nunca puede ser negativo para un equipo, pero tampoco nos puede cegar. Si en septiembre alguien nos hubiera puesto sobre la mesa un papel en el que el Bidasoa-Irun apareciera con doce puntos tras la jornada dieciséis y cinco por encima del descenso, todos hubiéramos firmado sin pensar.
No vamos a engañar a nadie. Es cierto que hemos visto partidos en los que los de Fernando Herrero podrían haber hecho algo más, pero también hemos presenciado victorias inesperadas ante equipos como el Barça y Adelma. Puede que el Bidasoa-Irun se quede en tierra de nadie, que consiga los puntos necesarios para asegurar la permanencia y que no llegue a pelear definitivamente por el ascenso, pero acabar la temporada en mitad de la tabla y habiendo logrado el objetivo fijado al principio con solvencia, debería ser un rotundo éxito.
Derrota inesperada
Eso sí, la buena situación clasificatoria no debe hacernos perder la perspectiva de lo que tiene que pasar cada fin de semana sobre los parqués. El Bidasoa-Irun recibió el sábado en Artaleku al Villa de Aranda, que sólo tenía tres puntos más, y no fue capaz de plantar cara al conjunto burgalés.
El 3-3 defensivo de los arandinos fue un muro para el que los irundarras no encontraron remedio en casi todo el partido. Cierto es que el encuentro finalizó con un apretado 26-27 en el marcador y que los de Irun a punto estuvieron de empatar, pero durante gran parte de los minutos los visitantes fueron notablemente superiores.
Fernando Herrero apunta que «luchamos durante todo el partido, pero hay detalles en todos los encuentros que nos condenan. El mayor problema es que tenemos algunos jugadores determinantes que a veces no están a la altura».
El técnico del Bidasoa-Irun también explica que «en ningún momento nos fuimos del partido a pesar de ir seis abajo y tuvimos opciones hasta el final. Este tipo de partidos me producen una sensación de decepción personal. No somos capaces de afrontar determinados retos y eso me indica que algo estaré haciendo mal».
Tras una derrota, como siempre, lo importante es levantarse, seguir trabajando y pensar en el próximo partido, ante el Puente Genil.