Una familia acogerá a partir de hoy, de forma provisional, al bebé con apenas una semana de vida que el domingo fue abandonado en una iglesia de San Sebastián. El niño, que permanece ingresado en el Hospital Universitario Donostia a pesar de que está en perfecto estado de salud, se encuentra bajo la tutela de la Diputación. Los servicios asistenciales forales valorarán las próximas semanas la situación para decantarse por la opción más idónea, que puede ir desde la reintegración en el domicilio familiar del menor hasta la adopción, pasando por el acogimiento.
El bebé fue trasladado la tarde-noche del domingo al Hospital Universitario Donostia, donde los profesionales sanitarios comprobaron que su estado de salud era bueno. No presentaba problemas de nutrición ni de otro tipo. Dada su situación familiar se acordó su ingreso, lo que posibilitaba también que permaneciese en observación.
El centro médico tiene suscrito un protocolo de actuación con la Diputación por el que en el supuesto de sospechar que se está produciendo o hay riesgo de desprotección infantil el caso se pone en conocimiento de los asistentes sociales y del juez, si es que las circunstancias son de urgencia vital. Estos protocolos se activan, por ejemplo, en situaciones de desamparo o de posibles indicios de malos tratos a menores.
Una vez avisados los servicios del Departamento del Política Social, a través de una asistente social, arrancaba la maquinaria por la que la tutela del bebé pasa a la Diputación. El objetivo, en estos casos, suele ser el de garantizar las mejores condiciones para el tutelado. Existen dos opciones. La primera es el acogimiento residencial en un centro y, la otra, el acogimiento familiar, dentro de la cual hay también dos modalidades.
Una es el acogimiento por parte de familias voluntarias, la más habitual -actualmente hay 311 menores en Gipuzkoa en esta situación- y la otra es el acogimiento familiar profesionalizado, en las que el acogedor recibe una remuneración. Se trata de personas con formación relacionada con la Psicología, el Magisterio, la Enfermería, etc. a las que se derivan los chavales con un pasado más difícil o aquellos que requieren unos cuidados específicos, causados por una enfermedad, discapacidad, etc. La Diputación creó en 2007 esta figura novedosa para dar una salida a un grupo concreto de chavales que, por sus perfiles, no encajaban en las familias de acogida voluntarias. Actualmente hay 23 plazas en acogimiento profesionalizado, algunas sin cubrir para dar salida a casos urgentes como la del menor abandonado.
Distintas opciones
La Diputación ha optado por un acogimiento familiar profesionalizado porque «al ser tan pequeño, está mejor en un acogimiento de este tipo que en un centro». Los servicios forales dieron ayer con la familia que se podrá hacer cargo de este niño. Lo cuidarán de forma provisional, «hasta que el servicio de valoración determine cuál es la opción que mejor se adecue a las necesidades del menor», explican desde la Diputación Foral.
Las misma fuentes señalan que la medida definitiva puede ir desde la reintegración del bebé en el domicilio familiar, la tutela ordinaria, bien en un centro residencial o en acogida familiar no profesionalizada, o incluso que la madre quiera hacer los trámites para darlo en adopción. En este último caso, la normativa estipula que tiene que pasar un mes desde el parto para que se formalice la adopción.