Tapar la materia ante los propios ojos. Algunos físicos de tres grandes universidades han demostrado que son capaces de esconder un objeto tridimensional, de centímetros de diámetro, y bajo luz visible, gracias al uso de un cristal natural transparante, capaz de distorsionar el camino de la luz, de forma que el objeto desapareciera de la vista como por arte de magia.
Hacer desaparecer la verdad... y sólo unos centímetros.... ¡Pues vaya tontería! Los estrategas de ETA y Batasuna podrían presentarse al premio Nobel de la física. La combinación de patrañas y trampas intermedias -que parecen objetivos para la paz- urdidas con objetivos claros en el tiempo, han tejido en nuestro país un capa de la invisibilidad que nos tapa enteros. ETA no se ha disuelto. Batasuna no ha condenado la estrategia de la violencia, pero han tejido una capa sobre la miseria a la que no renuncian. Han conseguido que algunos políticos acepten sus reglas 'para conseguir' más pronto que tarde la ansiada disolución y aspiran a que sean todos los políticos de nuestro país los que acepten utilizar sus conceptos clave. Algunos, hablan ya por su boca de que las consecuencias de un 'conflicto político' no podrían juzgarse según la ley. Sus muñecos parlantes y otros aceptan mediadores partidistas, conferencias de paz que son un puro teatro, la exaltación de terroristas... Pasito a pasito han acatado las reglas y los tiempos que marcan los estrategas de los etarras y han borrado de su mente los actos pasados para conseguir el poder identitario y han acatado los actos presentes para lo mismo.
La política penitenciaria podría ser el señuelo, porque parece inocente. Hay muchas cosas discutibles, sin duda, pero hay una que no lo parece: convertirse en agentes activos de la reclamación de Batasuna y su tropilla no estimula su evolución. No han aceptado el concepto de reinserción, ni la condena de la estrategia política del terror y sus réditos porque esto es lo verdaderamente estratégico para conseguir el poder en el futuro. Y la división de las fuerzas políticas en el propio corazón de las Cortes Generales sobre este tema podría sumar más aliados a la estrategia de ETA y Batasuna de someternos a todos a sus reglas para la paz, por una suma de factores como la estúpida generosidad universal hacia los crueles, más los despechos y egos heridos habituales entre partidos democráticos .
Pedir la legalización de Batasuna sin la condena del artilugio del horror tal vez sirva para bordar adornos en la capa que todo lo tapa. A los sastres de la capa, en todo caso, les protege más el polo soberanista con muñecos de ventrílocuo que hablen por su boca.