Carnicería caballar. Hoy, sábado, se abrirá al público el nuevo despacho de carne caballar situado en la calle Hermanos Iturrino, 44. Carne de muy buena calidad desde ocho ptas».
A dos columnas y con lo de 'Carnicería caballar' destacado, se publicó hoy hace sesenta años este anuncio en nuestro periódico. El 26 de enero de 1952 abría en la que hoy es calle Arrasate un establecimiento especializado en la venta de carne de caballo, que aunque en siglos pasados era muy habitual, en los XX y XXI es poco frecuente en nuestra dieta.
Tanto que a los pocos días de la apertura de la carnicería encontramos un comentario en 'Sirimiri' asegurando que la carne era tierna: «Alguien que ha probado la carne de caballo nos hacía ayer un elogio cálido -era lo único cálido del día- del bistec equino que comió en el almuerzo. Su mujer no le dijo la procedencia hasta que él mostró su satisfacción por lo tierna y sabrosa que estaba aquella carne».
«Cierto que la 'echecoandre' se esmeró en preparársela bien; y si no la disfrazó era porque tampoco lo necesitaba, como la segunda melodía misteriosa que el maestro Tejada no adobó ni disimuló la música original, sirviéndola al natural. Cuando acabó de comerse un buen trozo de jamelgo, su mujer le confesó la verdad y la baratura. No le hizo mucha gracia saberlo, pero terminó por confesar que está dispuesto a seguir trotando mientras la vaca o la ternera sigan volando», estaba gracioso el anónimo comentarista.
La carne de caballo era una opción asequible y sabrosa, aunque tenía (y tiene) que vérselas con muchos prejuicios. De hecho, la carnicería cambió su anuncio en el periódico y en días siguientes en lugar de destacar su carácter de carnicería caballar lo que ponía en letras grandes era 'Carne desde OCHO ptas. kilo', dejando para la letra pequeña este texto: «¡Señora! No deje de visitar el nuevo establecimiento de carne caballar, de muy buena calidad, que acaba de abrirse en Hermanos Iturrino, 44».
Por cierto, que casi pegado a este aviso encontramos hace 60 años el anuncio de otro tipo de establecimiento, recientemente cerrado, Ramón Hernández: «Avenida de España, 23. Por renovación de modelos en sus diferentes secciones, esta Casa se complace en anunciar a sus clientes y amigos que, a partir del 1 de febrero, dará comienzo su excepcional liquidación al igual que las celebradas en años anteriores y que con tanto éxito fueron acogidas».