A Tom Boonen se le ve muy tranquilo, relajado, sin la presión que tiene que soportar en su país, Bélgica, lo que le está permitiendo acumular muchos kilómetros, de calidad pensando en dos de sus objetivos de la temporada: la París-Roubaix y la Vuelta a Flandes.
Las grandes clásicas del calendario mundial se preparan muy lejos del lugar donde se celebran, con 35 grados de temperatura.
Boonen explica que «podía haber corrido el Tour Down Under, pero seguro que tenía más presión que la que tengo aquí, donde estoy ayudando a Francesco Chicci -hicieron doblete en la segunda etapa de San Luis, que ganó el italiano- en las llegadas. Llevo sin correr desde que me retiré en la Vuelta a España. En Australia los corredores de allí llegan ya con muchos kilómetros, muy preparados».
También podría haber ido a Qatar y Omán, donde ha ganado un buen número de etapas, «pero allí cubriría menos kilómetros que aquí». A los 30 años, piensa en ganar su cuarta París-Roubaix y su tercer Tour de Flandes. «Sé que me queda mucho ciclismo por delante. Lo de 2010 con las lesiones y operaciones que tuve no fue normal, pero no pude hacer nada para evitarlo. Son cosas que suceden. Me hizo perder casi todo el año».
El gigante belga asegura que no quiere «concentrar toda mi temporada en las clásicas, aunque son muy importantes tanto para mí como para mi equipo. Quiero volver a ganar Flandes y Roubaix», comenta, lo que le colocaría entre los grandes especialistas de todos los tiempos en esas carreras.
Objetivo: Londres
«En cualquier caso la temporada no se acabará para mi ahí. Mi gran objetivo es correr los Juegos Olímpicos de Londres, por primera y última vez en mi vida, porque a los próximos no llegaré. Es la última vez que tendré la oportunidad de ser campeón olímpico».
Allí se encontrará con Cavendish, Valverde, Gilbert, Freire... «A los Juegos de Atenas, en 2004, no acudí porque llegaba de correr mi primer Tour y estaba fatigado. Me dijeron que era muy joven y que tenía que descansar. El recorrido de Pekín no era bueno para mí».
Compartir equipo con Philippe Gilbert no le preocupa: «Somos muy distintos y las cartas a jugar en la carrera pueden ser diferentes». Tampoco descarta correr el Mundial: «Quiero hacer la Vuelta a España para llegar en buenas condiciones. No parece una llegada buena para mí, igual es mejor para Gilbert, pero hay doscientos metros en bajada hasta la meta y se pueden aprovechar».
El ciclista flamenco sabe que para volver al nivel que tenía hace dos años tendra que hacer «muchos esfuerzos, trabajar mucho. No será fácil. Tengo 30 años, sé que me queda ciclismo. Esta temporada va a ser clave para mi carrera».
Boonen, casi sin querer, ya se ha dejado ver en la Vuelta a San Luis. Estamos en enero, lejos de Bélgica, a casi tres meses de las clásicas y lo único que se puede decir es que está entrenado, que no ha venido a Argentina de paseo. Para ganar en los adoquines y en los muros hay que meterse muchos kilómetros en las piernas.