«El 10 de febrero cataremos el primer txakoli elaborado entre las vides de uva Riesling de Wiesbaden»
«¿Recuerdos? Tantos.... Odón en el funeral de mi marido, la huerta de Akelarre, la calidez del nuevo alcalde Juan Karlos»
Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo, un concejal de Wiesbaden, capital del estado de Hesse, Alemania, y conocida como ‘La Niza del Norte’, paró en San Sebastián. Enamorose de la no menos elegante ciudad a la que algunos llaman ‘Le petit Paris’ y viendo que tenían en común su apacible estilo de ciudades balneario, propuso un hermanamiento. Aceptaron las dos municipalidades y decidieron que dado que el matrimonio formado por Heinz y Ute Bleissner sabía castellano, ellos presidirían la Comisión del Hermanamiento. Eso sucedía en 1981. Ha pasado mucho tiempo y curiosamente, las dos capitales balneario han evolucionado hacia la ciencia, la tecnología, la innovación. Sin olvidar su gusto por la fiesta y el buen vino. Ute volvió una vez más a Donostia estos días de fiesta, patrón y tambores. Hablamos con ella mirando al mar desde el hotel Niza.
– Ute, no sabía yo que ustedes están hermanados con otras 12 poblaciones, incluido un glorioso barrio de Berlín, Kreuzberg.
– En realidad, fuimos el lugar que firmó el primer hermanamiento del mundo entre dos ciudades. Sucedió en 1930. Y lo firmamos con Klagenfurt, en Austria, pero créeme si te digo que allá,tan cerca del del Rhin, todos tenemos una especial debilidad por San Sebastián.
– Seguro, no lo dudo, pero dígame, ¿les pareció bien a los orgullosos viticultores de Rheingau, enamorados de su uva Riesling, ácida y con aromas de manzana verde, que de pronto usted apareciera con unas cepas de Hondarribi zuri y Hondarribi beltza?
– Al principio, ya sabes, preguntaron mucho. Mucho sobre su origen, sus características, su calidad. Les gustaron sus aromas cítricos y a frutas maduras. Y les convenció el hecho de que el vino por excelencia de Gipuzkoa, el txakoli, fuera como el Riesling, blanco. Aunque no creas, también hemos comenzado a elaborar allá algunos tintos. Al final, sin ningún problema se plantaron unas diez cepas que nos llevamos de las laderas de Getaria hasta Wiesbaden. Ha pasado el tiempo necesario y el 10 de febrero celebraremos el primer ‘Txakoli Eguna’ en nuestra ciudad. Descorcharemos unas cuantas botellas de ese vino guipuzcoano-alemán y lo cataremos bien felices.
– ¿Es verdad Ute que cuando a usted y a Heinz les propusieron llevar la Comisión de Hermanamiento con nosotros sólo sabían que...?
– Sí sí sí. Miramos en el mapa y vimos que era una ciudad del Norte, frente al mar Cantábrico y cerca de Francia. Luego aprendimos muchas más cosas. Y descubrimos el euskera que me parece una riqueza que debéis proteger.
– Usted trabajó en Lufthansa, en Madrid.
– Y Heinz para una gran farmacéutica con sede en Barcelona. Era en tiempos de Franco y recuerdo que yo tenía que presentarme cada tres meses no sé si en el Gobierno Civil o en Comisaría para demostrar que ganaba lo suficiente como para poder quedarme en España.
– Wiesbaden es famosa por sus baños termales y a nosotros se nos suele acusar de ciudad balneario pero creo que el siglo XXI nos ha pillado buscando otro futuro.
– Totalmente. He visitado el parque tecnológico de Miramón, conozco el empresarial de Zuatzu y los cambios de la zona también llena de compañías de Igara. San Sebastián ha apostado por la ciencia, la tecnología, el I+D, algo que ha sido igualmente decisión de Wiesbaden, uno de los centros de la industria fílmica y editorial de Alemania y sede de la Oficina Federal de la Investigación Criminal. En 2004 acogimos un congreso internacional de nanotecnología...
– Frankfurt, la gran ciudad donde se celebra esa gigantesca Feria del Libro, no queda lejos de Wiesbaden.
– Y todas las instituciones tanto alemanas como españolas que tienen su sede allá participan intensamente de las actividades que organizamos en la comisión del hermanamiento. Y no te puedo expresar las ganas que tiene el director del zoo de Frankfurt para hacer algo en colaboración con vuestro Aquarium...
– Tantos años juntos, ¿qué recuerdos atesora, Ute?
– Amigos, muchos amigos. Y gente a la que yo no reconozco pero me saluda en estas calles diciéndome: ‘yo he estado en Wiesbaden’. Recuerdo, emocionada, a Odón asistiendo al funeral de mi esposo. Me alegré de ver a Albistur y a Labayen en la comida que reunió a muchísimos tambores de oro en el Ilarra. Me ha impresionado la calidez de vuestro nuevo alcalde y no olvidaré nunca cuando Subijana me dejó entrar en su huerta.
– ¿Ha paseado estos días?
– Bajo la lluvia. Y he hecho compras. En la calle Mayor.