Antes que nada, un aviso para nuestras lectoras: «Se han hecho las invitaciones para una reunión que se celebrará en los salones del gobierno militar de San Sebastián el día 25 del corriente a las tres de la tarde, a fin de reorganizar la Junta provincial que ha de allegar recursos para los heridos y familias de los fallecidos de nuestro ejército en la campaña del Riff. La respetable señora del general Almarza, que por disposición de la Junta central ha de ser la presidenta de la Junta de aquí, nos ruega hagamos público que, no habiendo datos exactos de las señoras que constituían la Junta anterior, se den por invitadas las que no han recibido aviso, encareciéndoles la asistencia a la reunión».
Puede que el aviso llegue tarde, pero nos sirve para situarnos en el ambiente de nuestra ciudad hace un siglo, a donde viajamos hoy. En la edición del 24 de enero de 1912 del periódico fuerista donostiarra 'La Constancia' encontramos muchos otros detalles. Por ejemplo, que entonces se encontraba aquí el príncipe Alberto I de Mónaco.
«En automóvil salieron anoche para Irún el gobernador civil señor García-Bajo y el secretario señor Pastrana. Allí esperaron a la llegada del príncipe de Mónaco y después de darle la bienvenida le acompañaron hasta San Sebastián. A la estación del Norte salieron para saludarle el alcalde señor Tabuyo, el coronel de la guardia civil, el comisario regio, señor Romero, don Alfredo Lafitte, el señor Peña y Goñi y otras personas que no recordamos en este momento».
Aún conmovidos por la sinceridad del periodista de 'La Constancia', nos percatamos de que hace un siglo hubo muchos saludos pero poca visita. Vamos, que Alberto I de Mónaco estaba de paso y de nuestra ciudad sólo pisó en aquella ocasión la estación del Norte: «El príncipe se apeó y aprovechó el tiempo que el tren estuvo detenido para saludar a las personas que allí se encontraban. El tren partió para Madrid y el gobernador con las demás personas que salieron a la estación regresó a la capital». Habíamos entendido que ya estaban en la capital, pero lo mismo es que no lo recordamos bien en este momento.
Hace cien años, los periódicos eran como tablones de avisos. Lean la nota publicada el 24 de enero de 1912: «Se desea que pasen por la inspección municipal para enterarse de un asunto que les interesa Dionisio José Ollarcon y Santos Arinazas».
En la inspección se encontrarían con una «mujer embriagada», que con tal titulillo apareció en 'La Constancia' del día siguiente. «En la calle Urbieta fue recogida por el celador y conducida al cuarto de socorro en donde fue curada de herida en los labios y ataque de alcoholismo, una mujer que estaba tendida en el suelo. Después de curada, pasó a la inspección, en donde se quedó».
Otro suceso de entonces nos recuerda lo antiguo que es eso de la 'violencia de género'. «En la calle de Trueba disputó un matrimonio y según manifestación de la mujer, su marido en el acaloramiento de la discusión le propinó algunas bofetadas. Se pasó la correspondiente denuncia a la inspección».