¿Qué hubiera dicho Martina Maiz, fundadora del Hospital de Beneficiencia en 1882, si hoy hubiera visto la residencia y su nuevo anexado de psicogeriatría? Ambos recogen hoy el testigo de aquel sencillo hospital «para pobres y menesterosos y para cuya construcción dejó un legado de 70.000 pesetas», tal como reza en los archivos de hace 126 años.
En Arangoiti, ayer fue un día grande. Se inauguraba oficialmente el nuevo edificio anexado a la residencia, una de cuyas plantas acoge una unidad de psicogeriatría de 15 plazas que ha traído aparejado que el centro pase de 61 a 76 residentes. La segunda planta del nuevo edificio está aún sin habilitar.
Los de hoy y los de ayer
Hasta Arangoiti llegaron representantes de la Diputación y del Ayuntamiento. Txelo Pérez, una de las directoras del departamento foral de Política Social, excusó la ausencia, por enfermedad , del diputado Ander Rodríguez. Allí estuvieron el alcalde Koldo Agirre y ediles de Bildu, PNV, PSE y H1 y PP.
Fue un acto que reunió a los de hoy y a los de ayer. Un revivir para algunos, como Sor Pilar Urberoaga, que fue la última directora de la residencia Arangoiti , en la etapa que regentaron la misma las Hijas de la Caridad hasta su marcha de la villa hace unos años. Ella era, precisamente, una de las que soñaba con el proyecto puesto en marcha.
Estaba también el exalcalde Patxi Plazaola, anterior presidente de la Fundación Arangoiti y uno de los impulsores del proyecto, el arquitecto del mismo Juan Beldarrain, representantes de Biharko...
Fue el alcalde Koldo Agirre quien abrió el acto inaugural realizando un recorrido por lo que ha sido este proyecto que se gestó en 2005 y agradeciendo su ayuda a Diputación, Kutxa e Iparkutxa.
La directora foral del departamento de Política Social, Txelo Pérez recordó la implicación de la Diputación en este centro y en todo el territorio histórico. «A pesar de la crisis el gasto social permitirá crear este año 275 plazas en residencias y centros de día». Al respecto adelantó que en Beasain «se pondrán en marcha, en uno de los pisos que tiene Atzegi, cinco plazas para personas con discapacidad intelectual».
«Un palmo más allá»
El aurresku y el corte de la cinta dieron paso al recorrido por las instalaciones. En uno de sus pasillos, el arquitecto Juan Beldarrain, autor del proyecto, dijo que el objetivo «era que el edificio de los módulos de psicogeriatría fuera un palmo más allá de las que ya existían, y está equipado a la última».
Recordó la esencia del proyecto «que se asentaba en una zona en pendiente. De entrada tenía que ganar terreno al monte para poder realizar el edificio para anexarlo a la residencia».
Para proyectar el nuevo edificio, se derribó la capilla que era anexa a la residencia y que fue levantada por Martina Maiz haca un siglo.
Y así se fue levantando el nuevo edificio concebido, dijo, «en época de una boyante situación económica pero al llegar la vacas flacas su construcción fue ralentizándose. El objetivo era poder culminarlo según fue concebido y al final me siento muy satisfecho con el resultado».
La cita inaugural, en la que estuvieron además representantes de distintos entes locales, siguió por el jardín interior y finalmente en torno a la mesa con los canapés.