Hablar de 50 grados bajo cero no es nuevo para el alpinista lemoarra Alex Txikon. Y no sólo eso sino que, a buen seguro, volverá a experimentar la sensación del frío más extremo en su cuerpo porque ayer mismo partió junto a sus compañeros de expedición al intento invernal, por segundo año consecutivo, del Gasherbrum I, de 8.068 metros, donde quieren terminar de abrir una nueva ruta en la pared sur. Se trata de un desafío, eminentemente invernal y, por lo que sufrirán, será un desafío infernal
El pasado año, Alex Txikon, el austríaco Gerfried Göschl y el canadiense Louis Rousseau ya lo intentaron sin éxito después de tener casi toda la vía nueva trabajada. Este año Alex y Gerfried regresan al mismo objetivo en la pared sur del G-I con nuevos compañeros. Incorporan al equipo al alpinista madrileño Carlos Suárez -ahora mismo todo un experto en salto base-, con más de un cuarto de siglo de experiencia alpinística en todo el mundo; al suizo Hählen Cederic, que ya ha ascendido al K-2 y al Kangchengjunga; al polaco Darek Zaluski, que el pasado verano ascendió con Gerlinde Kaltenbrunner a la cima del K-2, estandarte del nuevo alpinismo polaco, históricamente vinculado al alpinismo invernal; y al pakistaní Nisar Hussein, que participará en la ascensión como un escalador más, rompiendo así la norma de que los alpinistas locales trabajen como guías o porteadores de altura. Ha sido baja Louis Rousseau.
Carlos Suarez comentaba a DV su gran ilusión por participar en esta expedición. Reconocía que le teme al frío, pero que no dudó ni un segundo en apuntarse al carro cuando le invitaron a formar parte de este equipo tan potente: «Cuando me lo propuso Alex le dije que sí inmediatamente», confirmó.
Las sensaciones de Carlos son buenas, aunque es sabedor de que será una expedición muy dura: «Sé que voy a sufrir a tope. Por otra parte estoy muy emocionado por ir al Karakorum en pleno invierno». ¿Y el frío?: «No me va a quedar más remedio que soportarlo...»
Enganchado al invierno
Ayer se fueron Carlos y Alex hacia Islamabad donde se juntarán con el resto del equipo. Txikon está entusiasmado con volver al invierno del Karakorum. Va con muchísimas ganas: «Me animo a repetir. Creo que me ha enganchado eso de ir en invierno», y se explica: «Se trata de una expedición completamente diferente y totalmente auténtica. A priori no sólo cambian las temperaturas, que por supuesto que sí. Hay que añadir también que no vamos por la ruta normal, vamos en una estación inusual, viajamos a un país políticamente complicado, la logística en invierno es toda una incertidumbre... Todo ello le da a la expedición un toque de aventura y se convierte en un reto bonito», comenta a DV el alpinista de Lemoa.
La ruta que van a intentar es en la que se metieron el pasado año. Se trata de una nueva línea que quieren trazar en la pared sur del Gasherbrum I. El pasado año, tras un ímprobo esfuerzo, se quedaron 6.700 metros: «Casi ya la teníamos terminada pero no pudimos continuar». Después intentaron el corredor de los japoneses y alcanzaron los 7.100 metros, pero se quedaroncon la miel en los labios.
El invierno en la montaña es terriblemente duro. En el Karakorum se puede llegar a límites insospechados soportando, como el pasado año, temperaturas de 50 grados bajo cero: «Una vez que sales para arriba, en el primer minuto ya te estás jugando los dedos de los pies y de las manos...», señala Alex Txikon para dar un detalle de la dureza que implica la escalada invernal.
Quieren llegar lo antes posible al campo base y empezar a trabajar: «Enviamos allí los bidones,que están desde octubre, y queremos ya iniciar la aclimatación, equipamiento y ascensión», comenta el alpinista de Lemoa, a quien se le ve con muchas ganas de meterse en este desafío invernal que sin duda sería un desafío igualmente infernal.