A David Doblas no le gustan los fantasmas. Les reta, es el primero de la fila para ahuyentarles. «Quiero otro final apretado», suele declarar después de que el equipo encadene derrotas por pocos puntos. Ayer demostró por qué.
Tras un partido atropellado, bronco, en el que el Lagun Aro tuvo que sufrir para sumar casi cada punto, el cántabro fue capaz de poner patas arriba Illumbe, de darle la vuelta al marcador y dejar la victoria en casa. Lo hizo sacando su carácter, su casta, su garra y su calidad. Apretando el botón del éxtasis de una grada que sigue soñando despierta con un equipo que le ha conseguido enamorar.
A falta de un minuto y seis segundos, Paul Davis clavaba un tiro frontal de seis metros. Mandaba callar al público en un gesto que siempre sobra y que Doblas le hizo tragarse. Algo que en ese momento el pívot estadounidense del Cajasol, brillante ayer, no podía imaginarse. El 61-65 parecía poner el candado al partido.
Más ante un equipo que siempre sacaba cruz en los finales apretados. Pero no. Ayer no. Este equipo ha dado un paso al frente en su camino que parece no tener vuelta atrás.
En los tres partidos anteriores había demostrado ser capaz de matar los encuentros. Ayer, ante un plantillón, le tocó jugársela en los instantes finales. Y también supo ganar. Porque tenía a Doblas. Su alma, sus bemoles. Y su defensa.
Panko puso el 63-65 con dos tiros libres y un error conjunto de Satoransky y Bogdanovic dio el balón al Lagun Aro. Salgado jugó un bloqueo y continuación, encontró a Doblas, y canasta. 65-65. Quedaban 33 segundos.
Cajasol sacaba desde medio campo tras tiempo muerto y Tepic buscó el aro. Doblas se plantó delante. Ayer nadie se iba a llevar el partido. Ni Davis, ni Tepic, ni nadie. Dos pies en el suelo, brazos arriba. Se hizo grande, sacó pecho, músculo.
Y agarró el balón con las dos manos. Gorrazo. Illumbe entró en ebullición mientras Neto se tiraba al suelo, se la daba a Doblas, y éste, pivotando, encontraba la manera de salvar aquel barullo.
Lo hizo. Neto subió el balón, que le llegó a Vidal. El catalán fue hacia adentro y asistió al cántabro. El tiempo se paró. Todo el mundo contuvo la respiración. Pero Doblas lo tenía claro. La cogió y la hundió sin dar opción a que nadie le discutiera ese mate ganador.
Cajasol tuvo tres segundo, en los que Urtasun pudo tirar de tres forzado. No tocó aro y el palmeo in extremis de Bogdanovic tampoco entró. Habría sido demasiado cruel.
La sexta victoria se quedaba en casa. La cuarta consecutiva, con la que el Lagun Aro iguala su mejor racha en ACB. Y la primera por tres puntos o menos.
Con otro guión
El guión del partido fue radicalmente distinto al de los tres anteriores. No hubo acierto, ni alegría, ni juego vistoso. Por contra, el Lagun Aro perdió siete balones en los primeros cinco minutos de juego (21 en total), no encontraba la mejor versión ofensiva de Panko y Vidal y sufría ante un Paul Davis, sobresaliente, que entró a pista mediado el primer cuarto.
El pívot visitante, definido por Sito Alonso como «el cinco más determinante de la Liga», dio un recital de movimientos al poste bajo, tiros abiertos, rebotes de ataque... Terminó con 27 de los 65 puntos de su equipo, quince de ellos en los dos primeros actos.
Precisamente en el perfil de partido recae gran parte del valor del triunfo. El Lagun Aro venía de exhibirse pero no se acomodó. Supo adaptarse, remar. Agarrarse a la defensa, a lo que fuese, para aguantar.
Tras el 15-20 del primer cuarto, Neto y Baron pudieron dar algo de ritmo al ataque para colocar a los guipuzcoanos al frente (35-32 al descanso). El Lagun Aro había perdido once balones, Vidal llevaba tres puntos. Panko sumaba cuatro y tenía problemas de faltas. Pero el GBC se mantenía.
En el tercer acto, Urtasun se unió a Davis para tirar del carro hispalense. El exGBC firmó un gran segundo tiempo, con once puntos. Ni Papamakarios ni Baron eran capaces de contenerle.
El 50-57 del minuto 35 lo ponía todo muy cuesta arriba, pero ahí emergió la mejor versión del Lagun aro. Justo en el momento necesario. Con Salgado dirigiendo (cuatro asistencias) y Panko ejecutando (ocho puntos), el GBC llegaba al cara o cruz. Doblas cogió la moneda. No, ésta no se le iba a escapar al cántabro.
El Lagun Aro suma ya seis victorias, algo que hace cuatro semanas parecía inviable a estas alturas. Pero sobre todo ha enganchado a un público ayer ejemplar. Que tiró de su equipo en los momentos malos, que sufrió y vibró con él. Que sumó, y mucho. Illumbe se está convirtiendo en una fiesta. Es el mejor tesoro.